sábado, 13 de marzo de 2021

La tontez se puede medir

No hay peor bruto que el que no sabe lo bruto que es. En ocasiones la propaganda nos embrutece, actuamos como buenamente creemos que debemos actuar, pero nuestra capacidad para percibir matices nos impiden percatarnos de nuestra torpeza. Solemos ser manipulados por intereses espúreos, y nos creemos aladides de una causa que es la correcta, la debida.

Es por ello que he confeccionado, dentro de mi dilatada experiencia y el fulgor que emana de mi sabiduría, este increible test no oficial capaz de dilucidar lo tonto que eres. Y no, no es un estúpido test de coeficiente intelectual: en esos tests los genios suelen puntuar alto, los que triunfan en el mundo académico suelen puntuar más y las personas más brillantes que se acomodan realizando quehaceres del hogar pierden por goleada. La tontez es otra cosa, no se confunda ni con la idiotez, ni con la ignorancia; no hablaré ni de mezquindades ni cinismos - son conceptos que uso para otros enseres.

Tampoco calcularé la imbecibilidad en este punto, pues el tonto, insisto, no es más que un ser embrutecido incapaz de darse cuenta de qué hacer para que evolucione de manera natural tanto su felicidad como la de los que conforman su medio ambiente. El tonto, por tanto, no es más que un torpe psíquico, o un mal seguidor de su propia psicología.

Así que aquí lo presento:

 

Test para evaluar la TONTEZ en cuatro preguntas.

Para rellenar este test deberás de leer las cuatro afirmaciones siguientes y asignarles exclusivamente un número del 1 al 4, de manera que cada número se asigne a cada pregunta en exclusividad. Es decir, si le asignas dos veces el mismo número a dos preguntas diferentes entonces tu problema no es que seas tonto, es que eres lento - y eso este test no lo concibe. 

El número que le asignas a la pregunta significa que esa pregunta es:

 4 muy insignificante, 3 casi importante, 2 bastante importante, 1 realmente importante.

Por ejemplo: A:1, B:3, C:2, D:4. Pero por ejemplo no: A:1, B:1, C:1, D:1, porque ha repetido el 1 en más de una pregunta.

Se van a presentar cuatro escenarios, ¿en qué orden de importancia se debería de ir resolviendo cada uno de ellos idealmente?

A) El más talentoso es colocado en la palestra para que sea escuchado y sea un ejemplo a seguir.

B) El hambre en el mundo desaparece de manera que a todas las personas les parece razonable.

C) Ante injusticias sociales se sabe y puede cambiar las reglas para crear un colectivo responsable.

D) El acceso a la cultura y a las relaciones sociales es universal sin que afecte negativamente a autores y productores.

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Una vez ordenado sigue más abajo.

 

 

 

Una vez ordenados los cuatro mundos multiplica el valor de A por 16, B por 64, C por 1 y D por 4, para luego sumarlos todos.

Ejemplo: 

si asignas 2, 1, 3, 4 a las preguntas A, B, C, D entonces deberás sumar: 

       2 x 16 +1 x 64 + 3 x 1 + 4 x 4 = 115. 

Tras sumar todos los puntos:

1. Réstale 112 (del ejemplo: 115 - 112 = 3)

2. Divide el resultado por 2. (del ejemplo: 3 / 2 = 1'5)

3. Si el resultado:

3-a) sale entre 36 y 63, entonces súmale 64 y divide por 2 (penalización por idiotez).

3-b) es superior o igual a 64, entonces súmale 100 y divide por 2 (penalización por imbecibilidad).

El resultado final es el porcentaje de tontez que tienes. Y aquí abajo te doy unas pistas para que mejores tu vida personal...

 

0% tontez: ¡Qué te voy a decir! Lo has clavado.

más de 1% tontez: Nunca olvides que por muy justa que sea la plebe una oligarquía de gente culta se puede quedar con el poder y dirigir la ventana de Overton hacia sus propios intereses.

desde un 24% tontez: Los más eruditos se reunen y descubrirán con el tiempo que para llegar hasta donde llegaron se dejaron a muchas personas atrás, seres humanos.

desde 50% tontez:  La tecnocracia de la cultura no es suficiente para dar de comer al hambriento ni para levantar puentes. No importa a cuántos conozcas si tus amigos se encargan de ocultar a los que les hagan sombra. Una sociedad conformada por gente así creerá que hace una tecnocracia, cuando en realidad tiende a una idiocracia.

más de 52% tontez: ¿Qué líder pasea por sus calles sin saber qué hacer con tanta hambre y rodeado de incompetentes que no le pueden decir qué hacer? El que es elegido para lanzar propagandas y asegurar que se trata de un problema imposible. El que es elegido para ignorar si alguien habría sido más adecuado para ocupar su puesto.

desde un 82% tontez: es imposible mantener un debate serio con alguien como tú. O se bromea cada dos por tres o es imposible. Lo que crees que es serio no lo es, experimentas una disonancia cognitiva. Empieza por valorar qué es realmente lo importante, y por qué.

más del 92% tontez: Experimentas indefensión aprendida en cuanto te plantean que no podemos abandonar a nadie. Lo tuyo es un camino adoptado del cual no querrás salir.



viernes, 12 de marzo de 2021

Nacemos libres y felices

La vida es tragedia, y una celda muy tramposa. Entonces es cuando muchos miran a todos lados y observan los barrotes de la jaula en la que se encuentran. Y nos dicen que merecemos la libertad; cuando en realidad la libertad es la propia vida: una vida sin libertad sólo se puede configurar en formato de muerte.

No nos pueden arrebatar la libertad sin arrebatarnos la vida. No nos pueden arrancar esa enorme sonrisa de sabernos libres de las ataduras de sus estados y sus naciones. La nación, sin ir más lejos, no es lo que nos decía Stalin - o lo que diría más de un politólogo. Un perturbado como Stalin sólo podría tener una visión perturbada de lo que es la nación, la vida y la libertad.

Una unión de personas que se armonizan a la hora de fiscalizar sus asuntos de una manera única conforman una patria en común. Da igual que hablen distintos idiomas, da igual que posean o no una economía en común, da igual que vivan juntos o separados..., la Humanidad y el entrar en contacto con sus problemas, saber de unos y otros..., eso es suficiente.

La patria es donde naces. Y no puede haber dos sitios donde naces, pero sí una jerarquía de patrias: una gran patria que abarque otras más pequeñas donde anidan los clanes más próximos al individuo. Y claro, ¿qué es la nación? Cuando usamos la palabra nación ésta puede desembocar en nacionalismos, pero el patriota, en su patriotismo, sólo alberga principios positivos de cara a los suyos. Por eso llamaerá nación a la patria que te impone el estado. 

De la misma manera que no puede reconocerse dos líderes no puede haber solapamiento de patrias, pero en lo que se refiere a las nacionalidades cada país puede jugar con ese juguetito oficial como le plazca. El estado no puede involucrarse en la idea de patria, pues es un concepto emic; pero la nación es más bien etic. 

A lo largo de los años unos insumisos pueden conformar una nación diferente a su patria, como hicieron en su tiempo los astures con el Al-Ándalus. De esa manera alimentarán una idea de patria diferente entre los integrantes: la idea de repoblación supone la historia de la creación de un imperio. Y para fusionar estados hace falta una moralidad común.

En su tiempo el rey Carlo Magno quiso recuperar el imperio romano, y se valió de la moralidad cristiana para evocar a la unión de los estados. La fiscalización de los estados marcó una idea de patria en común, de ahí el imperio carolinguio y su hegemonía cultural ante el papado de reclamar las tierras del antiguo imperio romano. De la misma manera, Isabel la católica usará ese mismo concepto para inspirar la unión de reinos diferentes y constituir un único imperio. Su éxito radicó no en su idea de nación tan parecida a la de Stalin, sino en la defensa de una moralidad que será común y trascenderá a reyes y vasayos. Isabel la Católica creó la Santa Inquisición para afianzar su poder como emperadora de Hispania.

No necesitaría más.

¿Que necesita Europa? ¿Una lengua común? No ¿Un marco legal común? Ya vemos que no funciona ¿Un sistema económico común? Fracaso, muchos brexits y cosas por el estilo.

El imperio se forja con una armonización fiscal: un único ministerio de Hacienda y ningún estado podrá engañar al resto de los estados.

EEUU se consolidó gracias a esa armonización fiscal: si no hubieran tenido que pagar impuestos para el estado federal entonces no habría existido imperio, no habría existido una bandera con la que se sentirían identificados patrióticamente. El enemigo común fue la fuerza moral que les consolidó como imperio: su verdadero escudo no era la cruz de Cristo como en el imperio español, sino el derecho a portar armas.

Así que vemos los tejemanejes de los políticos, cómo se engañan entre ellos y cómo siempre gana la corrupción. Luego intoxican los términos que usan, porque no son capaces de saber cómo son las cosas. Y nos marean constantemente con su propaganda.

Ellos no nos dan la libertad, ni tampoco la felicidad.  Ellos son nuestra ruina porque trabajamos para que ellos puedan fingir que hacen algo, para que nos monten sus tragedias personales y así nos arruinen el día. Si los ignoráramos seríamos más felices y viviríamos con más libertad. Seríamos más auténticos.

No necesitamos partidos políticos para participar en las decisiones políticas.





martes, 9 de marzo de 2021

Ajedrez Júroku

Me he parado a reinventar unas nuevas reglas para el ajedrez, para el que las máquinas podrían tener una enorme ventaja..., salvo en la última regla - que se me antoja un tanto más compleja.

Imaginemos que cogemos el tablero de ajedrez y lo trasponemos; pero de manera que sólo usaremos 24 casillas: cuatro columnas y seis filas. Las reglas, principalmente, serán las mismas y con las mismas piezas que el ajedrez - salvo que habría que incorporar algunos aspectos adicionales dado que no caben todas las piezas.

1. El tablero dispone de una casilla blanca a la izquierda, y el rey se pone en la casilla que no es de su color. En esta versión no hay enroque.

2. Se ponen cuatro peones en la fila más adelantada, para dejar dos filas sin ocupar por las piezas. Los peones se moverán como en el ajedrez, incluido la regla de la captura al paso.

3. Las piezas tienen un valor oficial: el peón 1, el alfil 2, el caballo 3, la torre 4 y la dama 7. La suma de las piezas, menos el rey, nunca debe superar a 16 ni aun cuando se promocionen piezas.

4. El peón que llega a la última casilla se puede promocionar sin gastar turno en cualquier momento de la partida.

5. Las reglas de las tablas y el jaque mate se darán como en el ajedrez, así como el movimiento de las piezas.

6. Regla especial. En la primera fila el jugador puede gastar un turno en promocionar una ficha de la nada en una casilla no amenazada. No se puede promocionar a peón.

Al comenzar a poner las piezas empezarán poniendo los peones y los reyes, acto seguido las blancas podrán mover o promocionar una pieza en una de sus tres casillas de la primera fila, después le tocará a las negras.

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Como se puede comprobar los conocimientos de aperturas del ajedrez no sirven en absoluto en esta modalidad. Sin embargo, especulo, puede servir para que los jugadores de ajedrez practiquen su agilidad mental, su calculo y sus finales. Es decir, según especulo, este ajedrez es mucho más intenso y requiere el estudiar posibles red de mate que se puedan producir muy rápidamente.

Por eso pienso que si una persona se vuelve experta en esta modalidad y además aprende teoría de aperturas entonces podría hacerse un gran maestro del ajedrez tradicional.


sábado, 6 de marzo de 2021

Urnas fuera. Elección autónoma

Cuando los griegos tenían que decidir cómo dirigir los asuntos políticos de la polis decidieron valerse de un sistema de elección que fuera azaroso, y cuando había que resolver magisterios complejos se reunían a votar. Todas esas formas, para lo poco numerosas que eran las ciudades y la simpleza de esa sociedad se podrían considerar hasta razonables. Sin embargo, la sociedad está destinada a revolucionar. Y, en su caso, a algo que puede recordar al socialismo.

Cuando el imperio romano se vio colapsado por la nueva realidad económica de los hombres libres, bien se pudieron percatar de que un esclavo no sólo no iba a trabajar la tierra mejor que a quien pagas para que se haga dueño de su propia fuerza de trabajo, sino que además el propio esclavo necesita ser vigilado. Podemos ver la película Espartaco, de Kubrick, donde vemos cómo el director insiste en hacer ver que a cierto patricio no paraba de escapárseles los esclavos. Esa lectura era muy realista: eso es lo que ocurre cuando hay vientos de revolución, cuando la gente está reclamando cambios. No se puede ser laxo y esperar a que tus esclavos trabajen para ti. Lo normal es comprobar cómo se cumple el contrato social.

El contrato social es un concepto bien sencillo: podemos imaginarnos un grupo de niños, y entonces uno de ellos se autoproclama el líder - porque le da la gana. Si bien al principio jugarán juntos, todavía es más posible que en un momento dado ese líder se acerque a sus amigos y compruebe cómo ellos se han puesto a jugar por su cuenta: 

- ¿Por qué no me habéis avisado para jugar, si soy vuestro líder?

- No, lo que pasa es que hemos creado otro grupo. Y en este tú no eres el líder.

Eso es lo que significa revolucionar; y cuando hay aires de revolución los esclavos se van corriendo de la casa del patricio. De la misma manera debía pasar con los judíos que trabajaban para los nazis: mientras los nazis eran la hegemonía ellos se autoconsideraban supervivientes, pero en cuanto observaban que sus dueños perdían la guerra automáticamente seguro que llenaron las copas de veneno, o buscaron la manera de salir por patas o sacar alguna clase de beneficio.

Es por ello que debemos entender que el contrato social, lo que llamamos el socialismo: emergerá. Sí o sí.

Sin embargo la sociedad se va volviendo más y más compleja. Las cosas no pueden resolverse con las fórmulas absurdas con las que estamos habituados. Sabemos, por lo pronto, que un político podrá sacarle beneficio a su posición en cuanto pueda especular con un problema: él debe ser representante de la solución - pero mientras el problema siga siendo un problema, si la solución elimina el problema entonces el político perderá interés. Le sale más beneficioso crear un artificio, y parasitar del pueblo si el sistema electoral utiliza urnas - un sistema de elección populista, demagógico, en sistemas demasiado complejos.

Nuestra sociedad actual ya es suficientemente compleja. Ya no podemos usar las urnas, y poco a poco la gente se irá dando cuenta para ver cómo se levantan llamadas a la revolución. Poco a poco los logotipos estarán en el punto de mira: demasiada corrupción en los partidos políticos. A los partidos no les interesa resolver un problema, sino poner en la palestra un asunto que sea incombustible. Acto seguido, esperar que la militancia te perdone a tu logotipo lo que es imperdonable en el logotipo contrario. El proceso es mucho más simple de lo que parece.

Por esa razón una buena fórmula bien podría ser colocar en el poder a un sujeto al azar: al menos ese problema no se mantiene. Lo malo es que no debemos esperar que en un individuo cualquiera los asuntos del estado tiendan a resolverse.

La solución que propongo a cambio de las urnas - sin tomar en cuenta la idea del voto directo o la democracia líquida, conceptos bastante conocidos y hoy día fácilmente aplicables si estamos dispuestos de contratar a los profesionales pertinentes - es un sistema de elección autónoma.

Más allá de decir que no reconozco un estado democrático gobernado por un Gobierno permanente, pues este poder sólo tiene sentido dentro de un estado de emergencia en un régimen específico temporalmente, a la hora de elegir un responsable ya sea técnico como social la fórmula acaba siendo la misma: 

1. Los candidatos deberán pasar por un primer filtro que genere un grupo masivo.

2. Los que pasaran el filtro deberán ponerse de acuerdo sobre:

2.1 Cuál debe ser el sistema de elección.

2.2 Cómo se ejecuta el feedback, para aseverar que no ha habido corrupción.

2.3 Proponer bajo unanimidad ante silencio administrativo la lista de elegidos como resultado de su sistema.

2.4 Fijar unas condiciones para determinar cuándo la fórmula de elección se queda obsoleta.

3. El Pueblo referendará tales condiciones.

3.1 Si el punto 2 no queda referendado entonces será el estado el que filtre de manera más restrictiva a los candidatos para que éstos puedan redactar unas fórmulas que sí sean referendables.

 

Este sistema de elección autónoma es cierto que sigue necesitando un sistema de urnas, o participación por parte del Pueblo, pero sólo se dará masivamente tras un proceso constituyente - porque para los siguientes ejercicios se puede delegar la aceptación del nombramiento a los representantes parlamentarios.

Uno de los grandes problemas a los que se tiene que enfrentar una sociedad es cómo debería organizar a cientos o miles de personas para que éstas pongan a un representante de todas ellas. Los pesimistas creen que es imposible conseguir tal nivel de consenso, sin embargo yo no vivo en ninguna utopía: el problema es que siempre el más pesimista es el que más sabotea los consensos con el fin de demostrar que tales consensos son imposibles. Es por ello que siempre es necesario que haya un filtro inicial.

Y es que el primer filtro que es imprescindible, como decía la academia de Aristóteles, es no ser un analfabeto. Cuando los consensos no son posibles es debido, básicamente, a la falta de educación. Sin embargo, ¿acaso no hay suficientes filtros para que un hombre sea elegido juez como para que éste quiera ponerse de acuerdo con otros colegas suyos sobre cómo deben ser promocionados los suyos? ¿Qué pasaría si se está reclamando que 1000 personas se pongan de acuerdo y con lo único con lo que se ponen de acuerdo 999 es que hay una que sobra en el grupo? Pues obviamente para eso tienen que estar los filtros, o las decisiones sobre a quiénes les corresponde establecer los consensos.

Es decir, alguno podría venirme con la película de 13 hombres sin piedad - creo que ese era el título - donde el protagonista era el único que se oponía a los otros 12 miembros del jurado para convencerlos uno a uno sobre la inocencia del acusado: con el sistema de la elección autónoma los 12 se habrían puesto de acuerdo en echar al treceavo y habrían condenado a un inocente - eso es lo que me diríais. Sin embargo la cosa no va por ahí: hablo de cómo elegir a los mejores, no de determinar la culpabilidad o inocencia de una persona. De hecho, para determinar la culpabilidad o no de una persona considero que para eso está exclusivamente el trabajo del jurista - para luego redactar su informe y someterse a la aceptación o veto del jurado por la autoridad que represente la sentencia.

En definitiva: que no se confunda el sistema de promoción con la auditoría externa; pues el sistema de promoción es una auditoría interna - su naturaleza es muy diferente. Una auditoría externa exige un par que evaluará el conjunto como una caja negra; mientras que una auditoría interna precisa analizar los entresijos de la elección final. 

Dicho esto, de los jueces se promocionan a los magistrados que conformarán el Supremo, de los alcaldes se promocionan a los parlamentarios que conformarán el Senado, de los sanitarios se promocionan a los ministros que en reserva conformarían un comité de sanidad si hubiera que llamarlos, como entre los politólogos reconocidos se promocionarían comandantes que asuman mandos territoriales si hubiera que llamarlos..., sabiendo que serían llamados en orden por la propia numeración hecha por los técnicos que los promocionaron.

Y ahí habrá algunos mirando con reojo para decir: no me fío de éste, no me fío de este otro... Bueno, a quien eliges es a quienes les reclamarán un trabajo técnico. Son los parlamentarios quienes tienen control de esos cargos técnicos, y el único permanente será el judicial, que además funcionaría bajo un sistema de auditorías externas.

Yo ahí veo calidad democrática. Y además, un sistema barato de mantener y difícil de corromper.


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