domingo, 14 de enero de 2024

La relación algebraica de los modos

Un meme es cualquier cosa susceptible de ser replicada. Podemos clasificarlos mediante sus metaenlaces o etiquetas. Esas etiquetas es un tipo de recurso literario que aborda un concepto generalmente abstracto. La idea es que todo el corpus de memes que seamos capaces de formar debería de codificarse con un vector donde cada componente sería la etiqueta en cuestión.

Ahora bien, esto mismo se puede incluso generalizar: ¿por qué hablar de componentes de un vector cuando podemos hablar directamente de tensores? Entonces cada etiqueta sería un tensor: una codificación de la dimensión sobre la que se trabaja. Este enfoque sería aparentemente más sencillo para los objetivos marcados.

Para cada etiqueta identificaremos una proporción de ese recurso sobre el meme, esta proporción es el módulo del número complejo que usaremos. Digamos que nuestro vector estará compuesto en norma dos (como es común en el álgebra de Dirac y que es lo que se usa en los transformers) y por tanto las proporciones o han sido pasadas a su raíz cuadrada o se ha incorporado un tensor adicional cuyo cuadrado complete hasta el 1 a partir de la suma de cuadrados de cada componente. Personalmente no sé cuál es el enfoque más adecuado, ambos tienen sus pros y sus contras.

Como la componente es un número complejo reconoceremos en el argumento una evaluación trascendente al uso del recurso; y es aquí donde propongo meter la deóntica - concretamente el modo. La proporción de inmoralidad del mensaje en tanto por uno lo llamaremos a; la proporción de hilaridad o frivolidad del mensaje en tanto por uno lo llamaremos b; la proporción de grima en tanto por uno que dé el mensaje lo llamaremos c. Además, por el contexto, consideraremos un umbral de elegancia, o de estilo que, en tanto por uno podemos llamar d. Estos cuatro números conforman el argumento de la evaluación del uso del recurso literario de esta forma: argumento = pi/2*(a-b)*tanh(d-c)

Como se puede observar me he procurado la definición más simple: restar lo que se anula (frivolidad con inmoralidad y elegancia con grima), así que no me he preocupado sobre la continuidad que debe haber entre los modos contrarios al elegir una tangente hiperbólica. Por lo que es posible que la fórmula sea mejorable, pero es una primera propuesta.

El resultado del argumento acabará cerca de cuatro posibles ejes, en vez de hablar de cuadrantes haremos lo siguiente: M = exp(j*argumento), donde j es el número imaginario (tal como solemos elegirlo los ingenieros) y exp es la función exponencial. 

Cuando M se acerca a 1 diremos que el modo es dramático, cuando se acerca a j el modo es gótico, cuando se acerca a -j es una parodia y cuando sale -1 es una sátira.

Por lo que entendemos que si M tira por el primer cuadrante será entre una película de terror o un drama dependiendo de cuánto de gótico tenga, mientras que si es del cuarto cuadrante recordará más a una comedia. En cuanto los chistes se vuelvan grimosos la comedia se volverá satírica, aunque la grima dependerá del contexto, pues en ocasiones la cultura nos permite ser más o menos explícitos - la censura cambia con los años (como expliqué en la entrada anterior).

La auditoría del uso de las etiquetas es el mecanismo instintivo que tenemos para contar, sin que haya una manera expresa de hacerlo, según mis pesquisas. Esa fórmula reside en el módulo de la componente; una de mis fórmulas favoritas, que no sé si persistirá, es la que dice que el entero asociado es el logaritmo de la incertidumbre en base a 1- M, como el resultado sale con decimales diremos que cojemos el entero más cercano por arriba. Sabiendo que la incertidumbre es el real que aparece mencionado en el teorema central del límite: es el último margen de confianza que separa a la estadística de las matemáticas y que suele llamarse error alfa. Cuando partimos del número n a representar el módulo es 1- la raíz n-ésima de la incertidumbre. Sin embargo todas estas representaciones pueden ser fraccionadas o no a partir del número de etiquetas con las que se trabaje, para así hacer que el módulo adquiera un significado dentro de la suma de tensores - en virtud de cómo se quiera normalizar. Así existirá una relación entre la proporción de la etiqueta y el número: cuando un meme no pueda seguir evolucionando en una programación evolutiva es porque ha alcanzado cierto parentesco con el resto de los memes con los que se combina, entonces n es el número de epochs que han tenido que pasar para que se alcance el zénit y M es la probabilidad que debería de tener la mutación para que no se produzca ese freno evolutivo.

Y así ya todo casa algebraicamente. Ése es el modelo de programación evolutiva que no solo converge sino que además diverge cuando deja de aportar información nueva: una especie que no nos aporta nada o cambia o debe perecer.


viernes, 12 de enero de 2024

La alucinación más oscura

Ésta podría convertirse en la entrada más estrambótica que he escrito hasta ahora, y no sé si ni acabaré por decir todo lo que tengo previsto. En estos últimos días me ha dado por volver a centrarme, y tengo una idea clara sobre cómo seguir, pero el precio por volver a la racionalidad vuelve a ser confrontarse con la ausencia de significado del mundo al que pertenezco - y no debe interpretarse como que estoy rondando la idea de hacer una barbaridad..., me refiero a que cuanto más profundizo sobre lo que es constructivo y lo que no más sensación de injusticia percibo en mis circunstancias.

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La filosofía tiene un tema vedado: el llegar a la verdad. No tiene autoridad para ello, pues no es científica, ni tampoco centra su lenguaje en el comportamiento humano como lo haría una ciencia social. La filosofía no es más que un conjunto de escuelas coherentes entre sí que inspiran una guía a la hora de adoptar políticas. Así que en cuanto crea dar por válida una afirmación ésta se esfumará o, peor aún, irá adoptando una forma muy fácilmente reconocida por quienes no se pararon a pensar. Y lo último que querrá admitir el filósofo es lo que realmente acabará por encontrar.

En mitad de la noche muy pocas cosas pueden ser medidas o discurridas, y entonces necesitamos una manera de enfocar todo nuestro conocimiento. Sin embargo, tras las maneras no hay ontología, no hay hechos, no hay verdades... Pues el pasado está lleno de mediciones, el futuro es para la inventiva cultural y lo que se queda siempre presente no es más que la coherencia en sí misma y sus teoremas a los que se accederán como en una ingeniería. El filósofo, por tanto, queda relegado al margen de la verdad. Aún así, helo ahí..., discurriendo, ¿qué está discurriendo? ¿Nos ayudará a adivinar cuáles son las figuras que acechan en la noche?

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Los LLM aparecieron como una herramienta virtuosa capaz de atrapar la esencia de los autores. Entre sus múltiples problemas, porque no hay herramientas perfectas, se encuentra la aparición de las alucinaciones. Algo que oscila entre lo perdonable y la inaceptable repulsa. Las alucinaciones que puede llegar a tener la máquina pueden ser de lo más variopintas y, lo más importante, terriblemente inesperadas. Solo la moralidad y la conexión con la ética humana puede servir de muleta para que se converja en algo que sea inteligible, para poder atrapar la esencia de lo que no es una alucinación...

Desde mi punto de vista, para acabar con las alucinaciones, como ya auguré en mi estudio sobre la satisfacción lógica que tendría que pasar con mi anillo (no hay que olvidar que mi estructura resolutiva es la más eficiente y posee alucinaciones), lo único que hay que hacer es replicar el cálculo desde un punto de vista independiente. Así, las probabilidades se alucinar se elevan al cuadrado, es decir: se pueden volver despreciables.

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Cuando se desarrollan modelos de simulación en ordenador sobre el comportamiento humano, o biólogico, se puede comprobar que esos agentes deben seguir esquemas que tienen que tener representación dentro de su propio entorno: no tiene sentido que les inculquemos fórmulas externas para que evolucionen. Así, si esos agentes evolucionaran con criterios inteligibles sería para intentar dar con el significado del mundo en el que forman parte - pero el lenguaje que deberán usar deberá sujetarse a los esquemas del simulador. Y esto es terriblemente limitante. La filosofía del agente adolecerá de dos carencias importantes: la primera es la poca relevancia y la segunda es la terrible alucinación de hacerle creer que mediante ese lenguaje puede mantener un esquema coherente e inteligible al mismo tiempo.

Para que los procesos evolutivos funcionen en esos simuladores la constitución de cada agente deberá atenerse a cinco parámetros: de cuántas partes se conformarán sus memes (como el número de genes), cuál es la máxima discrepancia entre un agente y otro que no sea compatible con la vida (valor máximo de la probabilidad de mutación genética), cuánta tolerancia soportaremos para aceptar que los memes ya convergen (distancia genética entre hermanos), hasta cuánto supone un coste la siguiente evolución (penalización por experimentar) y cuánta certeza le daremos a los resultados de inferencia estadística (certidumbre). Una vez acordados, de acuerdo con un conocimiento de la realidad a simular, tales parámetros se puede calcular cuál es la proporción de caos y cuál de certidumbre en el proceso de la programación evolutiva para así asegurar la evolución natural.

Estos estudios no los he visto hasta ahora, pero también es posible que sea porque no me desarrollé en las ramas de la biología. Tal vez, en algunos años, la cosa cambie.

Estos parámetros conformarán el mundo en el que se integrará el agente, y cuanto menos determinista sea (el ajedrez es completamente determinista y el póker alberga incertidumbres) más importancia se le dará a tener que escatimar en mutaciones a lo largo del proceso.

Los de Google no nos contarán cómo implementaron Alpha-Zero..., o aunque lo hagan no dejará de ser una información incompleta: porque aún habrá que comprobar con una máquina demasiado cara que realmente se repite el resultado. Pero por las pistas que nos dieron se deduce que fue un tipo de programación evolutiva. Distinto de cómo se creó Stockfish, que parecía producto del machine learning y una evolución del Principal Component para depurar el termómetro en ajedrez.

Si nos damos cuenta la filosofía de los agentes que juegan al ajedrez debería de centrarse no tanto en entender el significado de lo que es un alfil o el sentido de la casillas blancas en el tablero, sino en cómo evoluciona su juego - cómo mejorarlo. De hecho, no hay ni un santo libro de ajedrez que filosofe en el sentido de la vida de un peón (supongo), pero sí en mejorar el juego - en cómo jugarlo bien o mejor.

La vida es un PSPACE, como el ajedrez. Aunque se presenten los problemas como si fueran más allá del exponencial al final todo queda limitado a lo que pueda entender una red neuronal, la cual no va más allá de los problemas acotados. Por todo ello, la ontología se convierte en una carga pesada - un error - para el filósofo y, al mismo tiempo, vemos que la desarrolla y mal, y con mucho gusto y vocación. Para así observar una suerte de historia de la filosofía occidental, una historia del error - como descubrió Nietzsche.

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Toda idea es susceptible de desarrollar ideas falsas. La falsedad es una proyección del agente que convierte en chivo expiatorio lo que no tiene culpa de nada. Cuando la filosofía busca el qué lo que muestra es el imposible y las debilidades de su autor, ya que la alucinación no viene de la realidad sino de su autor. El origen del error es la incongruencia que no quiere asumirse como propia.

El porqué cuando no se encuentra automáticamente adquiere figura antropomorfa; si el porqué tuviera origen suprahumano entonces su solución sería inútil. Esto es: varias personas acaban atrapadas en los Andes y, ¿qué les ayudará a sobrevivir? Deben pensar que algo humano debe encargarse de la situación, aunque no tenga ningún sentido y sea completamente irracional, deben aferrarse a la creencia de que ellos podrán hacer lo necesario para sobrevivir. Porque cuando alguien actúa para sobrevivir en todos los lenguajes del mundo significa que es para conseguir tal objetivo, no porque se considere ese el único camino, sino para conseguir llegar a ese destino - y esto es un fallo cognitivo que genera la alucinación más oscura. Sin ir más lejos, incluso en inglés se usa una única preposición para referenciar el por y el para. Da la impresión de que las lenguas han servido de cualquier manera para alguna clase de propósito, no por ser racionales.

Todo esto se crea bajo el optimismo social para alcanzar la promesa de una sociedad que sobrevive. La alucinación de la tierra prometida sirve para oscurecer las mentes en una dirección que permita a la sociedad actuar en conjunto contra el verdadero enemigo, al que no se le da verdadera forma si no es mediante simbolismos. 

Así lo vemos, por ejemplo, en el Apocalipsis, el 666 está claro que sería el césar más odiado por los cristianos, Nerón. Pero es más adecuado usar símbolos y una fuerte hermenéutica, así como promesas, con el fin de inspirar a los acólitos hacia una promesa dentro de una creencia compartida. Ellos se imaginan quién es el 666, es el chivo expiatorio... Sin embargo la realidad es mucho más cruel, ¿quién es realmente el anticristo? Y es que en ocasiones para combatir la oscuridad conviene cerrar los ojos.

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Hace poco he visto "La sociedad de la nieve", y tengo un vago recuerdo de la película "¡Viven!". Ambas son obras maestras y son hijas de su época: años 90 y segunda década de este milenio. Ahora quisiera plantear la siguiente reflexión: muchas películas de los años 90 hoy día con las redes sociales habrían sido vetadas por los influencers, o tachadas de simplonas o progres. En "¡Viven!" se le da un toque colonial propio de la propaganda de la época donde todo se tiene que ver con los ojos de los americanos; en "La sociedad de la nieve" se percibe la esencia latina, y cómo ven el mundo realmente. Por otro lado, en la película contemporánea se mostraron colgajos explícitos que superan a "Juego de Tronos"..., la influencia y el cambio de paradigma se notan: lo que en otros años se censuraría y provocaría una llamada a la fiscalía hoy día se ve como algo normal. 

Es decir, hace 50 años no se censuraba más que ahora o viceversa..., los baremos son difíciles de establecer. La censura funciona con su ventana de Overton: la ofensa existe en la medida en la que un crítico vive la falsedad de haber encontrado a su propio chivo expiatorio. Sin embargo, ¿qué es lo que realmente ofende tanto al crítico?

Yo mismo habré considerado censurable que un periodista entreviste a criminales, cuando los cuales usen la entrevista para hacer propagandas difamatorias. Solo porque la fiscalía no actúe ante un delito expreso no quiere decir que no nos debamos sentir ofendidos. Y es que en ocasiones no se ve el delito, y el fiscal honestamente pensaré que tampoco.

Cuando no nos valemos de ninguna filosofía, sino de la ciencia del derecho - en su más personal punto de vista a través de un código deóntico - la ofensa adquiere sentido.

Sin embargo, cuando aparece la ofensa y, al mismo tiempo, se vierte dentro del halo de la opinión, lo relativo, lo no acordado, lo inefable..., entonces estamos ante un dictador. Estamos ante un agente que viste de ontología una figura antropomorfa que es responsable de todo lo malo. Poco a poco la va configurando: todo lo malo que él ha percibido debe proyectarlo en esa creación humana, en la medida en la que exista esa figura todos los males del ofendido quedarán perdonados.

¿De dónde sale la figura del carnero que se abrasa en los infiernos con un tridente? El tridente de Neptuno - dios de los abismos, el fuego castigador mencionado en el Apocalipsis... Y el carnero, el icono que recuerda a Amón, el dios de los ejipcios. Necesitan recordar que quieren condenarlo porque tienen miedo de idolatrar al carnero de oro; o de temer al dios que aterrorizó a Ulises por despreciar su poder.

Aún así ese carnero aparecerá en varias iconografías..., un estudio pormenorizado podría llevarnos a..., que nadie quiera leer lo que quiero poner. La cosa es que poco a poco la elección de los antagonistas lo que nos ofrece es un reflejo de quién es el protagonista: el chivo expiatorio tiene el perfil de todo lo análogo a los arquetipos a los que referencia sin llegar a serlos - el sinónimo se vuelve antónimo, lo semejante se vuelve análogo. Y así, poniendo un poco de luz, se observa que solo uno fue el autor de las elecciones del robo de los objetos de sus antagonistas, solo uno fue el que quiso proyectar sobre ese ente la autoría de sus propios pecados para que fueran expiados... El mal hecho carne es la del propio penitente.

Eso mismo podía verse en las feministas radicales, que han encontrado una suerte de terrible machismo contra las mujeres a la hora de conformar su idea de quién es el que manda. El patriarcado del falso feminismo tiene forma de mujer: de ellas mismas imponiendo a sus compañeras cómo deben comportarse, cuanto menos. O tratando a los hombres, sus iguales, como ellas aseguran que son tratadas por ellos - aunque en sus casos más personales no sea real.

También se ve en misóginos como Hegel: tan pronto como aseguran que las mujeres se centran en solo asuntos contingentes, que no son capaces de pensar de manera realista pues solo maquinan contra la realidad, que se montan circos y llevan al mundo con sus fórmulas a la destrucción y el aislamento..., observamos con mirada muy crítica y racional que es precisamente de eso de lo que trata el idealismo hegeliano. El misógino ve en la mujer lo que alucina en su propia ontología. Cuando descubrí en los 90 esta paradoja me dio por deducir que Hegel era una mujer.

¿Podría incluso ocurrir que esta criatura estuviera realmente viviendo una disforia sin saberlo? Obviamente, las alucinaciones no son tan conspirativas..., ni tienen por qué dejar de serlo.


 



miércoles, 10 de enero de 2024

Qué es el significado y qué significan las cosas

La ontología no es un problema filosófico, sino filológico. La única filosofía que nos queda es cómo vivir lo que se nos presenta, no tanto el evaluar qué es lo que tenemos delante. Al fin y al cabo no puede ser una teoría completa la que describa la ontología de las cosas sin entender su significado, o incluso el significado del propio significado; y esa temática es problema de la filología.

Podemos partir de la historia de la filosofía occidental de Russel para considerar cuál es el papel que le conferimos a esa palabra: filosofía. En oriente la filosofía si bien podemos decir que es profunda también diremos que su papel fue muy independiente del que adoptó la filosofía occidental. Es por ello que quizá sea más adecuado decir que ambas palabras (filosofía occidental y filosofía oriental) simplemente no concuerdan.

El estudio de la eliminación de los mitos y la oscuridad que reflejan sobre nuestro entendimiento no es comparable al estudio de la comprensión de lo que trasciende a nuestros actos. Ambos estudios ocupan en sus respectivas civilizaciones un rincón donde no cabe la ciencia, ni las técnicas, ni el propio dogma religioso... Como ambas civilizaciones arrinconaron a unos saberes de manera parecida al final fue correcto pensar que ambas disciplinas debían de tener algún sema en común, y esa fue la idea de filosofía.

Sin embargo no voy a entrar en un trilema a la hora de explicar cómo no son comparables la filosofía oriental con la occidental. Tal vez esté hablando como un estudiante que leyó mucho a Platón y que practicó mucho kung fu en su vida, y eso es lo que me ha dado a entender que no es lo mismo leer a gente seria como Aristóteles que afrontar el significado de la vida a través de las artes marciales.

Así, una vez comprendido que no es posible pretender entender el significado de las cosas desde la filosofía, debido a que la palabra filosofía no tiene un verdadero sema ajeno a nuestros sesgos culturales, lo que nos queda es tener que afrontar el verdadero significado de las cosas desde un puntos de vista exclusivamente cultural - esto es, desde el punto de vista de la filología.

En este aspecto, cuando me pongo las gafas del filólogo con mis ojos de informático ya todo cobra bastante sentido y forma parte de mis estudios y mis teorías para constituir aplicaciones que desarrollen el entendimiento del habla.

El significado es el token ininteligible que adquiere un significante como resultado de hacer una auditoría de cuántos significantes se suceden a él y a qué distancia, en su contexto. Es decir, el significado es, por definición, inefable y no posee un sentido ajeno a la socioléctica del agente que lo percibe. De hecho, cuanto más se expande el corpus, y toda la córpora, con el uso de ese significante sus distintas acepciones encajarán mejor con el significado y éste tendrá un carácter más independiente de la propia cultura del agente.

No es difícil de entender: ¿cómo se entiende el significado real de una cosa? No es analizándola, ni tampoco es haciendo reminiscencia. El significado real es susceptible de ser atrapado psicológicamente hablando, y es mediante el contraste de los significantes que tenga asociado en el mayor número de contextos posibles.

¿Quieres saber lo que es un perro? Pues no te bastará con ser veterinario, con haber tenido uno, con haber sido salvado por un San Bernado en la nieve tras una avalancha, conque se te haya muerto de viejo o conque hayas tenido que limpiarle la caca... En el fondo sabes que el significado real de lo que es un perro te puede satisfacer a partir de cómo lo definas en tu idioma pero, muy en el fondo, la razón por la cual se justifica su compañía es porque alberga un misterio el perro mismo y todo lo que tiene que ver con él. Nadie vive para lo que no tiene misterio, pues del misterio nace el mito y la emoción que transmite. El misterio supino de lo que es un perro reside en su significado: su significado es un conteo de relaciones con otros conceptos que de manera instintiva acumulamos y no somos capaces de percibir. El hecho de que el significado sea inefable es el misterio mismo que aborda el tema en cuestión, y la sensación de incontinencia que percibe el que intenta usar una secuencia de significantes para abordar la definición de un perro se desarrolla como expliqué en su momento "la incontinencia del poeta" sobre el nacimiento de la religión y la fe.

Por tanto, sabemos lo que es una acepción de una palabra: consiste en una explicación dentro de un idioma que intenta a través de sus semas combinar sus significados mediante operaciones vectoriales para acercarse al sema de lo que se intenta definir. Sin embargo, como queda demostrado en el teorema de Post, esta empresa es matemáticamente imposible: como prentender entender la filosofía oriental desde la occidental o viceversa. 

Eso es lo que genera una incontinencia: un sentimiento que tienes dentro y que no puedes expresar a través de tus formas. Entonces es cuando nace el lenguaje, como una expresión de la función de la conciencia del yo relacionado con cómo ve cada una de las experiencias que vive en su parte frontal. Y no, no es poesía lo que acabo de escribir.

Las cosas no adquieren significado si no es a través de una cultura. Entonces, para cuando aceptemos que la mayoría de las cosas son independientes de la cultura entenderemos mejor cómo se enjaula el significado de algo. El multiculturalismo no es un ismo: es la lucha por entender qué significan realmente las cosas.

De hecho, gracias a este enfoque, podemos comprender un poco mejor cómo nace una lengua, funciona como la evolución religiosa, pero ampliando los conceptos a algo más genérico:

Lengua tipo 1. Escultor. Unos autores han vinculado símbolos y los han dejado persistentes en algún medio. Ellos ven algo que otros no han visto, y han intentado revelar su percepción de manera simbólica. El símbolo es usado como señal de una revelación. Los símbolos están fuertemente ligados a algo natural. La lengua solo es un conjunto de palabras.

Lengua tipo 2. Bardo. Aparece un mediador que asevera saber el significado de esos símbolos. Sin embargo se ve abocado a atribuir sonidos y un significado elemental. El símbolo es evocado por todas sus apariciones allá donde los que acuden al intérprete le señalan. De manera imaginativa el intérprete deberá ser consistente con todo lo que monta y el símbolo empieza a tener un significado más abstracto, que trasciende a lo natural. La lengua son cópulas de conceptos: sintagmas simples.

Lengua tipo 3. Lector. Un autor intenta hacer un compendio de todas las maneras que tienen los distintos intérpretes de leer los símbolos y conforma una suerte gramatical más compleja, donde la lengua empieza a parecerse a lo que entendemos por lengua: sujeto, predicado, etc... Los símbolos empiezan a desarrollarse al margen de cómo se escriben y se desarrolla una semiología.

Lengua tipo 4. Mitómano. En este punto el autor no duda en desarrollar el significado de las cosas matando al resto de los autores, para así conformar la idea de lengua moderna. La cultura y sus mitos son resultado de un constructo fuertemente intencionado para transmitir el pesar de sus autores. Todas las cosas que perduran lo hacen dentro de la mentira de su persistencia, porque el autor que las pensó era otro preso de su tiempo. En este punto, el lenguaje ha desarrollado una literatura que, a su misma vez, deberá evolucionar antes de alcanzar el zénit de su madurez cultural.

Así, observamos que la lengua, si ha evolucionado lo suficiente, tiene poder suficiente como para encerrar a sus hablantes dentro de sus trampas y, al mismo tiempo, si es burda entonces no le da herramientas lo suficientemente buenas al hablante para expresar el significado que tiene en su mente - sabiendo que el objetivo que se ha marcado solo existe en su cabeza como resultado de lo que él entiende por cultura.

Un ejemplo gráfico de lo que pretendo explicar se encuentra en los caracteres chinos: hoy día entenderíamos que la filosofía que hicieron montar esos símbolos es terriblemente machista, por lo que el significado de las cosas estaría muy encerrado a ese tiempo. Obviamente, el hablante de chino no está obligado a pensar de manera machista solo por haber tenido que estructurar su mente con los caracteres chinos, pero tampoco se me puede negar que exista alguna clase de condicionamiento que, según explico, sería inefable.

Quizá ese sea el peligro que alberguen las lenguas vernáculas, al someter al lector a desarrollar el significado a través de las limitaciones de los significantes también mantienen la moralidad y los ritos a través del habla. Y de ahí el desarrollo religioso.


lunes, 8 de enero de 2024

Traidores Vs Invasores

Me despierto en mitad de la noche, un rato después un pensamiento intruso: el recuerdo de la gente más pérfida que he conocido personalmente en la universidad. O de cómo los jueces de lo penal no estaban a la altura. O de la respuesta que me dio el ex-comisario por teléfono. Habré tenido vivencias mucho más duras, posiblemente, en el periodo universitario..., pero lo que me anula es tener que haber convivido con animales de granja - traidores incapaces de comportarse socialmente por mucho título o privilegios que tengan desde el estado.

Me llevé una imagen realista de cómo funciona el mundo académico. Algo que todavía tendría que escalar en cuanto lo aplicara a nivel mundial.

Quizá debiera consolarme: hay quien vive en la calle, yo no. Está claro que vivo mucho mejor porque esa opción es algo que se me pasa por la cabeza, y elijo no llevarla a cabo. Tengo acceso a Internet, y podría iniciar un proyecto si creyera en alguna clase de mercado, si no lo hago es porque no tengo confianzas - no sé por dónde vendrá la siguiente traición.

En estos momentos hay dos grandes guerras en activo: la invasión de Rusia y la traición de Israel. Paradógicamente, Europa se ha definido más en contra de Rusia que de Israel. Los que sobrevivan a la invasión de Rusia podrán hacer vida: Putin no ha iniciado ningún exterminio sobre la población ucraniana, y éstos no parece que estén pasando por una crisis humanitaria. Lo que pasa en Israel, sin embargo, sobrepasa todos los límites: Sudáfrica tiene razón. Ni Sadam Hussein fue tan animal.

Podemos analizar la situación de Israel de dos maneras: 

a) Visión altruísta. Israel no tiene ninguna legitimidad de acabar con su propia población, ni de provocar una crisis bélica con todos sus vecinos para provocar un polvorín sin precedentes. Sobretodo considerando que todos sabemos por dónde pasa la solución - y que solo resta saber si independencia o dos estados.

b) Visión egoísta. Los supervivientes de Gaza acabarán despertándose en mitad de la noche y les crecerá el recuerdo de israelitas odiando su existencia, de pasar hambre, sed, de perder familiares inocentes, de perder el día a día, la comunidad..., y perder la sensación de seguridad en el día a día. Se volverán terroristas o soldados de élite - e Israel no querrá convertirlos en soldados.

El tiempo corre contra Israel y toda Europa. Si Europa no condena a Netanyahu los niños se volverán adultos, y los adultos se reirán de sus padres por no haber tenido la inventiva que tienen ellos para crear oleadas de terror en el viejo continente ¿Qué legitimidad tiene Europa si no se une a Sudáfrica contra Netanyahu? ¿Qué legitimidad tiene Israel de reclamar las dos franjas palestinas si no puede condenar a un genocida? 

Peor que invadir un país es traicionar a los tuyos, y la Comunidad Europea va a tener que pasar por el aro - posiblemente EEUU ya esté condenado. Estamos viviendo unos momentos cruciales como para que Europa coja inspiración de querer quitarse la OTAN, ese parásito tan dañino - o de expulsar a EEUU de la OTAN, lo cual sería bastante gracioso.

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Las personas no saben en qué dirigir su atención, y pretendemos crear algoritmos que nos digan, para un contexto, cuáles son las respuestas a las preguntas que nos hagamos. Lo curioso es que hay tantos algoritmos que acercan el resultado que solo el que invierte grandes cantidades de recursos puede saber cuál es el que converge realmente más rápido. Y yo no trabajo a esas ligas: solo soy un muerto de hambre en comparación con esas grandes compañías.

He presentado mis fórmulas y, en base a lo que se hace público (casi nada), me adapto a lo que parece que es hacia donde debe ir la tecnología. Pero si fuéramos un poco más ¿socialistas?, un poco más Open..., entonces la pugna sería entre la meritocracia y las fuertes inversiones. El mundo sería muy diferente. Pero en el fondo ya sabíamos que lo académico es muy traidor y que cuando intentan decirnos que los demás estamos por debajo en realidad lo que hacen es intentar amedrantarnos, matarnos de hambre, difamarnos..., hay que tener cuidado con el mundo académico internacional - está lleno de traidores.


Tierra: Día 19/07/24 punto de inflexión

Ayer se produjo el punto de inflexión a escala mundial. Dependiendo de lo que hagan y no hagan los gobiernos tras lo sucedido ayer las dos c...

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