viernes, 26 de mayo de 2023

Damas y Reyes. Filosofía de la emoción

Imaginemos un tablero con 8 damas donde se ponen los peones, y 8 reyes en la fila de atrás. El enfrentamiento de blancas contra negras podría hacerse con solo dos figuras de ese tipo, sabiendo que jaque mate es todo jaque que no pueda ser evitado. Sin embargo: ¿sería más o menos emocionante que jugar al ajedrez? ¿Tiene sentido este cálculo?

La emoción forma parte de la retórica; esto es, si separamos un folio con una línea vertical para listar palabras en dos columnas tan pronto como pongamos eficacia a la izquierda pondremos eficiencia a la derecha, de la misma manera si damos con un término cuya definición se hace inherente al individuo y a su semiótica bien podríamos rodear la palabra con un círculo, mientras que si el término estuviera delimitado por el estudio de la semiótica dentro del lenguaje a través de la semiología entonces podríamos rodear la palabra con un cuadrado. Así, tan pronto como ponemos la sabiduría a la izquierda y la rodeamos con un círculo, a su mismo nivel a la derecha apuntamos la inteligencia y la rodeamos con un círculo. Otra palabra sería el papel de la ética, como moral explícita desarrollada a través de la deóntica dentro de la lógica modal, entonces estaría en el lado izquierdo encerrado en recuadro. Ya, para rematar estos ejemplos, observamos que la retórica tendría que escribirse a la derecha y bajo un recuadro.

Así, tras hacer un estudio pormenorizado de los distintos hipónimos que encontremos en nuestro corpus filosófico, tendremos las dos grandes columnas rellenas con palabras etiquetadas bajo círculos y recuadros emparejadas o no entre sí. Visto de esta manera, el remate final de nuestro estudio consistiría en determinar en qué medida todas las palabras colocadas bajo un mismo lado y clasificadas dentro de un mismo marco acaban siendo englobadas por una sola, como formalismo más general desde el cual puede emerger como un árbol desde su raíz para ir clasificando cada término en su correcta definición.

Visto así, los recuadrados derechos, que correspondería con una de las áreas definidas por la teoría de la dominancia cerebral de Herrmann, tendrían como representante formal, empero, la "retórica". Y, dentro de la retórica, tendríamos la manera de dar con la emoción - siempre y cuando nuestro estudio semiológico esté a la altura como para encontrarle sentido a ese término.

Cuando un juego que se considera suficientemente perfecto en sus reglas, como podría ser el ajedrez, se le cambia en algún aspecto de manera trivial es posible que lo que se haga sea: simplificarlo o complicarlo y, por otro lado, acelerarlo o enlentecerlo. La simplificación no siempre está ligado con una aceleración y, por otro lado, es posible que se proponga el suficiente número de cambios como para que haya nuevas complejidades, simplificaciones, etc...

Si al ajedrez le eliminamos todas las piezas menos importantes, como en la propuesta que hago al principio, lo que obtenemos es una réplica exacta de lo que es en esencia la búsqueda de la resolución, del jaque mate. Ahora bien, una vez eliminado todo lo que entendemos de ajedrez con ese nuevo esquema: ¿se le ha perdido toda emoción o se le ha renovado de alguna manera?

La retórica tiene como uso la representación de los símbolos que usamos para pretender alguna suerte de eficacia sabiendo que, como explica Eco en la Estructura ausente, supone una paradoja para el que pretende ofrecer alguna clase de sabiduría o enseñanza: el acto de retórica introduce inherentemente afirmaciones poco fiables, que colorean la razón por la cual suenan convincentes. Por ello no se puede considerar la inteligencia una forma de sabiduría: pues no se llama al listo como tal por ser sabio, o prudente, sino por tener las reacciones necesarias propias del superviviente. Como que tampoco es lo mismo ser creativo que ser estructurado, ni tampoco son conceptos contrarios: pues puede el sabio basar sus conocimientos en su inteligencia.

Una vez aclarados estos términos, lo cual es terriblemente necesario a partir del corpus al que estoy habituado con debates estériles sobre lo que es la inteligencia o la creatividad, entre otras cosas, ya procedo a entrar en valor lo que pasa con la emoción.

Uno de los títulos que tenía pensado para esta entrada iba a ser: "La culpa no fue de Rousseau". Lo que pasa es que es terriblemente difícil saber cómo enfocar una entrada. Tan pronto como se explican unas cosas en realidad te das cuenta de que podrías centrarte en otras, y aún así hay muchísima tinta por poner. No hay que olvidar que estas estructuras, que afectan a significantes, por necesidad afectarán a cualquier uso fundamental que le demos - como puede ser en la política social. Así que procederé, ya que este párrafo me ha dado por convertirlo en una disculpa, a girar el argumentario en este punto.

Los reyes de la ley debería de ser el Pueblo. En cuanto el magisterio queda eliminado el juego se puede dar por terminado. El propio Rousseau lo explicaba en "El contrato Social". Ya habré mencionado decenas de veces la importancia que tiene el capítulo cuarto, el que habla del pacto social - y que es el único germen fundamental de lo que hoy día se suele llamar socialismo.

En todo el libro este filósofo francés nos hablaba de las atribuciones que tiene el rey, la iglesia y el dinero. Sin embargo, a la hora de hablar de la paz social estos elementos son extraídos por completo. Para conseguir establecer un pacto social no hace falta ni rey, ni Dios ni capital. Trabajar con el magisterio de un monarca, o bajo la vigilancia de la Iglesia y con dinero no es el problema en sí - más bien es lo que nos da problemas, pero no es un problema en sí.

No haré mención de los diversos países que se movían bajo unos estatutos tácitos que permitían a las tribus vivir bajo un régimen de capitalismo laxo y que, con la llegada del neoliberalismo, retrocedieron en derechos fundamentales y se empobrecieron de manera alarmante.

Está claro que a medida que la población crece se va requiriendo cada vez más un modelo más planificado, puesto que la monarquía no está a la altura de las espectativas del verdadero control de un país que aborde todos los problemas - más allá de darles magdalenas a la gente hambrienta. El juego de lenguaje que es necesario para abordar estos asuntos requiere reconocer los distintos roles en la sociedad y, en el estudio de este juego, observamos una mayor riqueza intelectual que supone un reto mucho más profundo de cara a nuestros intereses. Y es que no es lo mismo jugar a un videojuego de supervivencia que consiste en matar bichos e intentar recolectar reliquias, que el mismo juego ofreciéndote la posibilidad de mejorar tu personaje y crearte una morada.

Devolverle al Pueblo el protagonismo del poder supondría inventarse unas reglas de juego mucho más complicadas, pero era un reto necesario dada la realidad que se vivía entonces - donde dirigir el magisterio a través de un monarca era lo más eficiente que se conocía y, al mismo tiempo, tenía un efecto devastador sobre la sociedad. Y es que poner el problema sobre la mesa no puede ser nunca el problema, habría que echarle la culpa de lo que sucede a quienes imponen su solución. Es de cobardes negar al todo por cómo se ejecuta una parte.

En la filosofía oriental se considera que si un problema no tiene solución entonces, como tal, no es un problema. Pues bien, si no es un problema tampoco lo será paliar los efectos del mismo. Esto es, si la muerte no tiene solución, la agonía de la enfermedad deberá ser nuestro objetivo - lo que no puede ser es que se condene a quienes quieren traer el debate del dolor.

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Ayer recibí un correo sobre un nuevo concurso que está proponiendo Kaggle a los datacientíficos, consiste en crear el atlas de la red vascular humana. Algo así como una red de carreteras de un trillón de células, o también: una manera de hackear el cuerpo humano al descubrir cómo se organiza. Según algunos estudios, la captura de esas imágenes puede ser más informativo no solo sobre el estado anímico de un paciente, sino que además parece que es más informativo que lo que nos digan las proteínas..., vamos, que se han hecho ensayos diciendo que este juego del lenguaje es más eficiente y le ofrece a los médicos una visión mucho más profunda sobre lo que necesitan saber de la enfermedad del paciente.

Cuando a un médico se le ofrece una nueva herramienta éste puede observar la dificultad que supone aprender a usarla, pero la emoción que siente debe estar ligada a la innovación que aporte la herramienta. Realmente, más allá del descubrimiento que suponga desarrollar una herramienta que hace algo diferente, además debe ser capaz de ofrecer en algún sentido más por menos. Y es que eso es algo que llama mucho la atención a la hora de cambiar las reglas y justificar su emoción.

Cuando una sociedad consigue ofrecer más por menos dentro del pacto social entendemos que está evolucionando con la emoción propia de una democracia. Así que si debemos echarle la culpa a algún grupo de personas sobre las matanzas que ha habido no tiene ningún sentido centrar la mirada en quienes nos desarrollaron la semiología con términos necesarios. Es decir, los ilustrados nos dieron cultura, nos dieron las palabras que se nos arrebató en el medievo..., pero, ¿quiénes guardaron celosamente las palabras?

Podría echarle la culpa a la iglesia o a algún monarca y así podría quedarme tan pancho..., pero no. El error debe ser sistémico. Más en concreto, ¿y si hubiera un error de fondo en la historia de la humanidad y de los genocidios que se han llevado a cabo en nombre de la Justicia? Sí, es ahí donde hay que mirar. Siempre usamos la misma palabra: Justicia.

A medida que han estado pasando los años la Justicia ha sido cada vez más y más y más y más lenta. Esa lentitud además se encarecía cada vez más incorporando más y más y más especializados en el área. Gente que en vez de aportar más eficiencia parecía burocratizar aún más los resultados para aumentar el papeleo estéril.

Hay que centrar la atención en lo siguiente: vemos a un juez español que entra en un juzgado. Este señor, por ser muy competente entre los suyos, porta como cinco quilos o más de papeles. Se entiende que cada uno de esos folios se los va a tener que leer este señor antes de llegar a un veredicto ¡Qué emocionante eso de ser juez!

La sentencia finalizará con solo unos pocos gramos de folios ¿Suena trasparente? El asunto es que, como si fuera un enviado del Padre Supremo y Señor Hacedor de Todo el Universo en su Infinito Amor, el juez nos deleita con una interpretación que en ocasiones no suena en absoluto a científica y, lo que es peor, muchos juristas niegan que el Derecho deba ser tratado como una ciencia. Claro..., como que el origen de todos los mayores crímenes proviene de la desidia y el odio de estos señores.

Como si aún estuviéramos en el medievo, algunos jueces gustan de ser tratados con una especial distinción. Y, por supuesto, lo mismo pasa con las leyes, que en vez de ser una expresión de la moralidad del pueblo se convierte en un explícito secuestro a traición con las manos llenas de dinero llevado a cabo por juristas. Como, de hecho, ocurrió con la Constitución Española del 78, así como el robo llevado a cabo después para arrebatarle a España la soberanía. Ojo: hay que echarle la culpa a los juristas, pues el fiscal es un jurista y no se quejó, el juez es jurista y no abrió la boca, y al magistrado de las instancias más altas se le encomienda un trabajo de jurista y tampoco dijo nada. Al menos nada, me refiero, que sonara defendible dentro de algún contingente posible.

Así, ¿qué es lo que movió a Marx el alzar la voz contra el burgués? Redefinámoslo: la inoperancia de la justicia ante unas leyes que daban garantías pero que no eran efectivas.

¿Qué es lo que hace que el empresario esclavice al trabajador? El hecho de que haya leyes que lo impidan y, al mismo tiempo, jueces que interpreten la ley de manera prevaricadora para hacer posible su visión torticera de la democracia. Esto es, si las indemnizaciones estuvieran a la altura del daño real, entonces los empresarios serían los primeros en querer negociar con los trabajadores, y no al revés - pero como las indemnizaciones son dictaduras establecidas por los juristas que quieren proteger el crimen organizado por las estructuras burguesas que someten a la población bajo una tiranía entonces lo que obtenemos es caos.

Por otro lado, alguien se queja de que cada vez las empresas están destrozando más y más a los trabajadores. Estas empresas ganan más y más dinero gracias a esa manera de desechar mano de obra, que puede acabar muriendo enferma y se convierte en carne de cañón temporal. Así que las empresas que no interpreten la ley de esa misma manera serán sancionadas no ganando tanto como las primeras. La cosa es, la ley es clara, pero ¿cómo se indemniza el daño? DA RISA. La culpa de los conflictos la tienen EXCLUSIVAMENTE LOS JUECES.

Si la ley es del Pueblo, ¿por qué un señor que asegura que interpreta nuestras intenciones acaba incorporando sus propias perversiones en sus fallos? Así se observó con la idea de las "subcontratas": concepto inexistente creado por los jueces españoles. La idea es que si una empresa externa se encarga de los recursos humanos entonces, ¿quién se encarga de la seguridad del trabajador? Un debate inerte que supone un reto para quienes quieren subvertir el orden democrático.

De la misma manera, un profesor universitario agrede a un alumno debido a alguna clase de perversión sexual que tiene ese profesor, ¿puede considerarse un debate considerar su expulsión de ese y cualquier centro sabiendo que no había vínculo personal entre alumno y profesor? ¿Se reinsertaría a un pederastra en una guardería?

El cómo se reestructura la sociedad y sus juegos a un modelo terriblemente ineficiente, donde la meritocracia es una utopía, donde los jóvenes no ven emocionante integrarse en el sistema, nos obliga a tener que mirar con una mirada fuertemente crítica hacia los engranajes que más chirríen. Esto es, lo que va más lento en el vehículo es probablemente lo que frene a todo el sistema. Si algo está muy frenado y encontramos vínculos formales que nos inducen a comprender que pueden ser la causa del problema entonces la correlación ya se puede dar por justificada.

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De vez en cuando vemos cómo en el marco establecido por la ventana de Overton se intenta centrar la atención hacia la siguiente tontería: que si rey o no, que si izquierda o derecha..., asuntos que son coyunturales para el auténtico problema. Hay un problema real sobre la promoción a juez, sobre la ley del enjuiciamiento criminal, sobre la compensación moral, sobre trasparencia judicial, sobre el control del Pueblo con la interpretación de sus leyes..., y cada vez va a peor y sus efectos son cada vez más nocivos con parches en formato de dictadura, más leyes absurdas, más laberintos y, por tanto, más corrupción y mayor pesadez para la aplicación de las leyes, que provocará que los ricos salgan ganando.







domingo, 21 de mayo de 2023

El genio y la figura a la hora de contar las cosas

He pretendido probar a iniciar algunos proyectos, y rematar otros. Y probando, probando he visto que los guiones que redactan las IAs no solo son inocentes, que ya se preveía, sino que además no respetan los cuatro principios del suspense que expliqué con las siglas MICA hace unos días. Puede parecer un cliché, pero la máquina aún no sabe pillar lo que se escribe entre líneas; de hecho, he comprobado a través de mi novela que se le va mucho la pinza:

Atribuye descripciones alienígenas a la protagonista de mi novela, cuando es ella quien se enfrenta contra esas miradas. Asímismo, tras terminar de citar el nombre de un personaje al que estoy describiendo, continúo haciéndolo en el siguiente párrafo pero sin mencionarlo, y la IA no es capaz de darse cuenta de que sigo describiendo al mismo personaje.

Cosas así...

Esas limitaciones son debidas a los propios límites del transformer: el hecho de que reconozca un máximo de palabras y que no sea capaz de gestionar de manera inteligible el contexto.

Pero claro, si me da por pedirle una conversación entre dos chicas que se llevan mal, resulta que me crea una conversación inocente y sin sentido - ¿dónde está el conflicto?

De la misma manera he querido probar una de esas IA's capaces de crear música (idea que nunca he compartido que fueran capaces de hacer, precisamente por el tema que hoy trato), y he comprobado lo que cualquiera: si le digo (en inglés) que unos violines introduzcan al rey en la corte, como si le digo que lo hagan con un payaso, como si le digo que haga la marcha fúnebre de un héroe que dio su vida por nosotros o si le pido que haga la marcha fúnebre de un payaso..., los resultados son completamente azarosos y, de hecho, ni percibo los violines, ni la marcha fúnebre..., todo lo más, la del payaso. Si querían hacer que una máquina aprenda la parte inteligible de la música solo tienen que ir a los Final Fantasy, buscar el desarrollo de los personajes en la Wikipedia y vincularlos con el theme musical. No se llega ni a eso.

Algo parecido se podría contar sobre mi manera de calcularle la gracia a un chiste, de hecho podemos partir del siguiente chiste clásico:

Un cliente de un hotel mira la factura del hotel de 4000 y se dirige al metre para quejarse E

- Oye, que aquí pone que me cargan 200 euros por el minibar, y yo no he usado el minibar I

- Ya, ¡pero eso a mí qué! El minibar estaba a su disposición, si no lo ha aprovechado es asunto suyo J

- ... P

El cliente vuelve a mirar la factura E

- Oye, y que aquí pone que me cargan 500 por la biblioteca, y yo no he usado la biblioteca I

- Ya, ¡pero a mí qué! La biblioteca estaba a su disposición, si no lo ha aprovechado es asunto suyo J

- ... P

El cliente vuelve a mirar la factura E

- ¿Y qué me dice de la piscina? Me cargan 700 euros por usar la piscina cuando ni sabíamos que había I

- Ya, ¡pero a mí qué! La biblioteca estaba a su disposición, si no lo ha aprovechado es asunto suyo J

- ... P

Finalmente el cliente decide pagarle al hotel E

- Pues aquí tiene 2000. J-I

- Oiga, que me debe pagar toda la factura I-J

- Ya, ¡pero a mí qué! Son 2000 por valerse de los servicios sexuales de mi esposa. Mi esposa estaba a su disposición, si no la ha aprovechado es asunto suyo P-P

El chiste empieza con una introducción de fábula EIJP, mientras el metre explica cliente porqué tiene que cargar con los gastos dejándolo sin palabras; acaba siendo una confabulación EJIP. Sin embargo, para entender o aumentarle la gracia al chiste hay que fijarse en los números de las facturas, en las reiteraciones gramaticales y en la idea de moralidad en la relación de pareja. En principio cabría esperar que el cliente callara y pagara la factura con la moraleja subsiguiente de que no hay que ir a un hotel sin leer la letra pequeña, pero entonces cambia la naturaleza de la historia reinterpretando la intención de pagar de menos como una justificación y la aclaración del metre como una utopía.

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Esto nos demuestra que la manera de contar las cosas repercute en la calidad de un chiste bien contado, como ocurriría en los propios textos ¿Qué pasaría si los guiones no fueran fuertemente supervisados por personas? Lo que pasaría es que las conversaciones enlatadas no generarían tensión, ni confrontación.

Sin ir más lejos la técnica de desarrollo de personajes mediante su previa transformación en objetos parece que la IA sí lo entiende: 

1. Explicas a la IA qué es cada personaje, y cómo habla.

2. Le expones que simule una conversación donde uno es un objeto, y otro otro que esté relacionado (como un perro y una correa). Además le incorporas como petición que no incluya las dos palabras de los objetos y le pides que centre la conversación en un tema específico.

Al hacer eso la IA puede desarrollar una conversación que cualquier estudiante primerizo podría mejorar bastante, a mi juicio, pero que elimina el reto de la hoja en blanco por lo menos.

Hay que notar que cuando decimos que dos personajes adoptarán una conversación como si fueran dos objetos específicos de ahí deben emerger dos tipos de ausencias, por ejemplo: el perro se siente molesto con la correa, aunque es la conexión que tiene con su amo - mientras que la correa siente que el perro y el amo siempre tiran de ella y teme que el día que entre los dos la rompan la tiren a la basura.

De ahí surge una historia de superación, o una parodia, o una sátira..., dependiendo de cómo afronten los personajes los acontecimientos y cómo consigan que la historia se remate a su favor. 

Historia de superación: 

- De tanto tirar de la cuerda ésta acabó rompiéndose, así que la tiraron y un día es reciclada para otros propósitos llegando a ser usada por un hombre muy rico. La cuerda se valió de su nueva influencia para ser un ejemplo para su antiguo dueño y perro.

Básicamente podría ser esta la misma historia de David Copperfield. Solo habría que adaptarlo a la época victoriana sin que se note que se habla de perros y cordones. Ahora bien, todo este ejercicio de dirección e inspiración para la actuación y desarrollo de los personajes aún no está puesto de manera automática.

Se trata de una defensa del genio y la figura de los autores que la máquina aún está muy verde como para percibir. Algo así parecía defender Umberto Eco en la "Estructura ausente", obra que estoy redescubriendo en el apartado que habla sobre el demonio de Maxwell; considerando que implementé ese demonio me veo en la obligación moral de leer sus perspectivas para ver si las puedo reciclar. Al fin y al cabo, ya sea el sistema MICA, VAWM o SABE que no paro de reinventar, al final esas técnicas va sobre lo mismo: va de ofrecer una interpretación a una información específica a partir del uso de los significantes, como describe el propio Eco. Es decir, el genio y figura es una técnica gramatical de la semiología.

Pero ya desarrollaré ese concepto mejor.


jueves, 18 de mayo de 2023

Ni perfil bajo ni perfil alto

Es vivir en una especie de engaño: aquellos que tengan suficiente autonomía para crear su propia corporación serán contratados para formar parte de alguna empresa. Pero claro, ¿a santo de qué van a querer trabajar para nadie si ya tienen un perfil alto?

Hay a quien le gusta vivir bajo la espada de Damocles, y los hay a los que nos gusta cumplir con nuestros objetivos marcados por presupuestos autoasignados - pero sin tener que asumir la posibilidad de quedarse a la intemperie. La cosa es cuanto más nos restrinjan nuestra capacidad para controlar nuestro trabajo más nos tendrán que compensar con un buen paraguas.

En estos momentos me pregunto qué oferta empresarial será capaz de plantearme un puesto de trabajo que sea un reto y, al mismo tiempo, que me dé sensación de estabilidad. Si a la hora de aceptar entrar dentro de alguna casa veo que hay miradas llenas de desprecio hacia mi pasado, lo que son mis méritos, toda estabilidad que finjan que me ofrecen perderá todo su sentido. Cualquier día algún indeseable empezará a jugar al juego de los sabotages, y en esa clase de cosas tengo demasiada experiencia como víctima: el entorno académico tiene más actos de sabotage que trabajos a entregar por alumno.

Y no, no quiero volver a esa clase de entornos - sobretodo porque si no hay seguridad jurídica para los alumnos por parte del sistema judicial español entonces ¿cómo será el mundo de las grandes corporaciones y las puñaladas traperas por parte de los trepas?

Ya he tenido la oportunidad de llegar a hablar con sujetos que no me parecía que debieron haber conseguido nunca un puesto importante, y ahí estaban. Fallan los de recursos humanos a la hora de saber filtrar: porque los verdaderos intrusos no son los que tienen pinta de intrusos..., sino los que no tienen un lenguaje técnico, y ya ¿Quieres una empresa de gente honesta? ¿Elimina a los que mienten o exageran innecesariamente? 

¿Qué puede ser exagerado en mi currículo a mi favor? ¿Que digo que conozco 5 idiomas que a estas alturas los tendré oxidados? Lo que no aparece en mi currículo son exageraciones que compensan mis oxidaciones. Y es que la honestidad es otra cosa, y el currículo puede llegar a ser una pérdida de tiempo absurda.

Son cosas que no me creo ya: eso de que voy a ser contratado, eso de que voy a conseguir nada más allá de donde estoy... Sé que haré una nueva gama de teorías y de descubrimientos, no sé cuántos de ellos serán más o menos innovadores, pero quizá haya errado en la creencia de que podría sacar provecho a mis innovaciones - yo o mi medio ambiente.

Allá donde miro solo hay inestabilidad. No me gusta. Tan pronto como se comprometen a X resulta que se desdicen. En un estado de derecho sería digno de demanda, pero jamás se me ocurriría recomendar a mis amigos que denuncien en España, igual que yo tampoco lo estoy haciendo. Las denuncias hay que reservarlas para cuando se hayan reunido las suficientes pruebas como para que la prevaricación judicial sea demasiado obvia, sabiendo que por muy evidentes que sean siempre necesitará el juez algún que otro año para procesarlas en su cabeza. El examen que tuvo que hacer lo hizo el mismo día, pero el examen que le pone el pueblo..., eso ya... Ni los estudiantes que presentan su tesis de fin de carrera necesitan tanto tiempo como un juez; parecería que esperan ganarse el premio Nobel por cada juicio.

Me pregunto qué es más arcaico: si el sistema judicial o el sistema de participación ciudadana. En cualquier caso, no necesitamos tantos funcionarios; aparece un sistema de automatización casi perfecto y eso no le sirve a las administraciones públicas para nada - no, solo al cine para abaratar en guionistas. De locos.

El mundo está en crisis, hay inflacción, mucha deuda... ¡Y una mierda! Lo que pasa es que la gente es completamente IMBÉCIL. Tienen la solución delante: en otros mundos ya se habrían tomado medidas, pero el homo sapiens es especialmente retrasado con respecto a lo que pudiéramos llamar zoom politikom. Aparece una tecnología que hace milagros y solo se le ocurre a la gente usarlo para el entretenimiento. Que nadie cuestione el puesto de los funcionarios... Son cargos muy meritorios, sí..., claro.

Esto me recuerda mi teoría de que una universidad podría funcionar mejor con solo unos conserges y el acceso a los recursos por parte de los estudiantes. Si estos quieren contratar a un profesor debería de ser por consenso, o como algo excepcional. El valor de un título debería depender de los mismos estudiantes, mayores de edad, que pensarán en su futuro. De esa manera las listas blancas, negras, grises y superblancas desaparecerían: nos cargamos la figura del profesor y las titulaciones ganan en calidad.

De la misma manera, en los institutos los estudiantes deberían de ir cumplimentando unos objetivos dentro de una agenda - esto es, serían ellos los que se preocuparían de asistir a las clases y apuntarse a las que les interese para suplir créditos. Esa obsesión de dárselo todo hecho no favorece ni ayuda en absolutamente nada: tener un horario no obliga al alumno a seguir tal horario ¿Qué valor le puede dar un adolescente a lo que se dice en un centro si está la mayor parte del tiempo con ganas a que toque el timbre?

Pero lo que más me llama la atención es la enorme inseguridad jurídica o lo terriblemente ineficiente que es el sistema para preguntar a los ciudadanos. El concepto demanda, denuncia, voto, veto..., todo eso, si está atorado entonces la democracia ni está ni se le espera. Sobretodo cuando se tienen medios triviales para desatorar el problema. Y es que en ocasiones para que las cosas avancen no hace falta nuevas leyes, ni nuevas perspectivas; solo hay que eliminar cargos y aumentar la responsabilidad de otros ya existentes..., planificar la orgánica.

Porque es cuestión de sentido común: si el poder ejecutivo está para paliar las urgencias administrativas, y no actúa de facto de esa manera; y si el poder judicial está para arbitrar en aras a lo que diga la ley, y no actúa de facto de esa manera..., entonces algo falla. Y es que la ley del enjuiciamiento judicial debería de ser un estándar, no una ley, y debería de haber una ley sobre el jurado popular con poder vinculante.



domingo, 14 de mayo de 2023

Estoicidad: virtusismo cobarde

El mundo puede acabar en crisis continua, que los cataclismos se sucedan, que haya gente cercana sufriendo donde resuene en tus oídos..., que nada moverá al estoico en su peculiar felicidad, pues en ocasiones actuar como un estoico te libra de la sinrazón de una lucha infructuosa.

La meritocracia es la clave: ¿cómo puede alegar ningún estoico que su visión no es en absoluto cobarde? De una manera o de otra sentarse y mirar al tendido puede ser más ventajoso. No hay que olvidar que tan pronto como se pone al alcance de todos las tecnologías más modernas también se reservarán el uso exclusivo de esas mismas tecnologías de manera que sí actúen con un cierto nivel de calidad. Es decir, lo regalado en un sistema capitalista siempre está ligado conque te hagan un trabajo gratis. 

Nada más maravilloso como que te mejoren las técnicas que dispones para diseñar, adivinar perfiles, etc..., y que te lo hagan gratis. Y que conste que a mí no me importaría, pero tampoco me importa el no hacerlo. La cosa es: ¿qué es lo único que podría permitirme escapar de este agujero? ¿Acaso no sería mejor directamente pensar que el exterior es un agujero mucho más profundo puesto del revés?

En un estado sin meritocracia hay que pararse a pensar un poco: ¿por qué iba a valer la pena? El que valga la pena lo que haces o dejes de hacer está ligado con obtener lo que te mereces. Es por ello que lo primero que hay que hacer es determinar hasta qué punto las masas han aceptado un esquema que no tiene ni pies ni cabeza - y si no hay ni el más mínimo atisbo de que van a querer cambiarlo.

Por ejemplo, una de las mentiras que se dice de España es que la gente tiene dinero. Mentira. El dinero está en los bancos, y el estado puede disponer de él sin pedirle permiso a la gente. Sin ir más lejos, solo tiene que inventarse una multa a través de Hacienda y el banco automáticamente le seguirá el juego a la delegación de turno - sin pedir permiso, ni consultar, ni comunicar, ni nada de nada... Si ha habido una irregularidad es el banco el que puede asumir el riesgo. Pero claro, ¿acaso esto mismo se atreverán a hacerlo con eminencias como Ortega Lara? Impensable - por parte del banco, claro.

La situación de España ya la denuncié hace años, con documentos oficiales: se trata de una tiranía, aunque los términos que usé fue el de dictadura institucionalista - tal como la dejó Franco. En este modelo las instituciones, ya sea la policía mediante la coherción, o los funcionarios mediante una burocracia prevaricadora, o los propios políticos mediante la estafa y la sedición acaban por revertir el estado de derecho para que los menos pudientes vivan en un caos continuo.

Entonces es cuando sabes qué es lo que se supone que deberías hacer, pero no si la compensación es aplicable en la vida real. La inversión ya no es relativo a hacer lo que debes, sino a considerar hasta qué punto les estás siguiendo el juego a tus captores. Y es entonces cuando todas esas crisis, todos esos problemas que se crean, todo ese caos..., lo ves como una consecuencia trivial de comprender, lo que provocaría que la gente comprenda que algo debe cambiar. En tal caso hay que pasar a ser estoico, o todos juntos cada cual por su lado, o se es agradecido o que no se cuente conmigo.

Si dejo pasar el tiempo nada cambiará, si me esfuerzo en hacer grandes proyectos nada cambiará..., lo mejor es aprender la indefensión y así tener la fuerza necesaria para aguantar lo que se viene encima.

Hay veces en el que comportarse como un cobarde es un acto valiente, pues se invierten las inversiones. El que puede arriesgar y no lo hace se mantiene quieto, observante, mientras los acontecimientos le fustigan con odio y mucho desprecio.

Y el asunto es que no compensa ponerse a programar, a resolver asuntos, si no puedes sacarle provecho a ese trabajo. Que quieres practicar, lo puedes hacer en tus cuadernos. Y así evitamos compartir con quienes no terminan de democratizar los recursos.

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Para hoy tenía pensado terminar un proyecto que pretendía cambiar los protocolos que usa una máquina para hacer diagnósticos sobre enfermos para así estudiar hasta qué punto la medicación actúa bajo efectos secundarios. El lenguaje ya lo he culminado sobre mis cuadernos hoy, con todas sus álgebras basadas en la componente principal. Ya solo queda aplicarlo sobre una base de datos real y comprobar el descubrimiento directamente a través de la innovación. Sin embargo, siempre existe un enorme riesgo a que la innovación sea ínfima, y que el método no pase sin pena ni gloria.

En esos márgenes en ocasiones hay que moverse. Y en esos márgenes muchos podrán percibir la diferencia entre la vida y la muerte, la tortura y el alivio, la resolución y el bucle continuo... En esos márgenes es en donde los journals no reconocerán mi trabajo DE NUEVO. Sin importar la de vidas que eso suponga. Con los años he aprendido a mirar a otro lado, para lidiar con lo que sé.

Y la cosa es, ¿sirve de algo regalarle estos procedimientos a los médicos privados de los ricachones que consigan espiar estos resultados? Me entran ganas de vomitar de ser esto posible.

El asunto es que quien quiera reconocimiento deberá antes tener que invertir de su dinero, para luego cruzar los dedos y, con un poco de suerte, la comunidad científica te reconoce ¿Dónde está ahí la meritocracia? ¿No conviene más subastar el conocimiento?

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Hoy día hay una gran cantidad de herramientas de IA. Estas herramientas, si funcionaran, podrían construir proyectos increibles. Yo, por lo pronto, no paro de entrar en bucles infinitos en cuanto le pongo cuatro o cinco palabras en algunas de ellas. Hay muy poca fiabilidad. Pero, eso sí, supongo que si pago alguna clase de membresía podré trabajar con alguna clase de paquete..., paquete que será un poco más fiable, pero no demasiado - me imagino, por no comprar el paquete oro. El capitalismo es maravilloso..., para quien nació con un montón de billetes en su bolsillo, o en una casa encima de una bolsa de petróleo. 

¡Menudo absurdo!


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