lunes, 13 de diciembre de 2021

Sociedad bipolar. El precio del oportunismo

Muchos se lo preguntarán en ese falso debate: ¿pero qué problema hay con la socialdemocracia? ¿Acaso no es este sistema el que nos está llevando al bienestar?

No ha faltado la entrevista en TV del expresidente Rajoi enarbolando las bondades de formar parte de este modelo socialdemócrata. El problema es que, por supuesto, más allá de la mera propaganda todo lo que dijo eran patrañas y mentiras - no lo acusaré de pretender vender su libro, mi acusación en haras a ser leve es que estamos tratando con un necio.

No será la primera vez que se trata este tema. Veré si esta vez lo expongo de una manera más pedagógica.

Ya he mencionado que la socialdemocracia, tal como la entendemos, tiende a formas de tecnocracia que sucumben en la idiocracia. Sin embargo en esta entrada intentaré ser más gráfico: ¿qué ocurre cuando colocamos en el poder, en el gobierno, a un figurín y no al más sabio? Es decir, ¿qué puede pasar cuando somos víctimas del populismo, acaso existe una forma de comprobar quién es de verdad y quién es pura propaganda? La respuesta es que no podemos saberlo de antemano: el proceso es terriblemente complejo, y la prensa no puede autodepurarse a ese nivel. Así que vuelvo a la pregunta: ¿qué puede pasar cuando volvemos a ser víctimas de la propaganda? El resultado se dividirá entre los que se harten por la decepción y los que traguen una vez más. Y, por supuesto, no me meto en ideologías concretas.

Así, cuando un tipo como yo presente un plan de acción no es de extrañar que sea ignorado por quienes tienen tragaderas y, por otro lado, sea ignorado por quienes ya estén hartos. El sistema socialdemócrata es reaccionario a cualquier cambio; genera mucha autocomplacencia.

Parece sencillo andar por las calles viendo la miseria y las muertes. Si digo que he visto la sangre correr es más fácil encontrar a quien me llame mentiroso; si digo que me han censurado mis testimonios habrá quien me crea y luego se olvide. Es más fácil entrar en la autocomplacencia de que todo va bien porque a nosotros nos va, ¿bien? Más bien porque los que tienen voz han entrado dentro de la propaganda que nos gusta escuchar. Pero también he mencionado qué pasa con el proletariado; da igual que no tengamos futuro, están demasiado ocupados trabajando como para entrar en temas sociales. Yo mismo trabajo más de 80 horas, y es en mi trabajo donde accedo a Internet - si no, es imposible; no tengo relaciones sociales.

La revolución exige formar parte de un mundo social. Y eso es justo lo que no tengo; es la penalización contra los que trabajan y no pueden albergar propiedades al no formar parte del sistema. Trabajar para seguir siendo pobres, gracias Rajoi, ¡qué gran expresidente! Y todas las bondades que tenemos se las tenemos que agradecer. Mientras España aumenta su deuda le sigue el juego a Alemania para unos bonos que sólo han servido, principalmente, para aumentar el clientelismo y la corrupción; no para mejorar el tejido productivo del país. Es decir, el verdadero tejido productivo está en los autónomos (90%) y éstos no han vivido mejoras - sólo propaganda. Y no voy a hablar de las ayudas, porque ni son representativas, ni tampoco un sistema económico se puede sostener en base a ayudas.

Mientras tanto, las pocas empresas que acumulaban los oligopolios políticos han estado aumentando sus márgenes de beneficios tras reducir salarios y derechos básicos por los que los trabajadores verán aumentada su deuda personal y su capacidad para consumir. Obviamente, contra estas medidas el aumento del salario mínimo ha supuesto una medida para reducir la estanflacción generada por las deficiencias en el reparto y, de ahí, se ha reducido el paro - pero la solución no está en aumentar el salario mínimo, sino en acabar con las pérdidas sobre la liquidez en esas acumulaciones antieconómicas que sufre el capital. Es decir, cuanto peor repartido esté el dinero peor funciona la economía, porque entonces las políticas inflacionarias no se vinculan con la reducción de paro.  

Mientras el estado sigue persiguiendo al pequeño negocio, en vez de al macronegocio, el modelo económico pegará más bandazos dependientes de las políticas externas y los contextos internacionales. Por el contrario, si se quiere que un país recupere su soberanía para que sus gentes no sean esclavizadas por los intereses extranjeros lo que se debe hacer es alimentar su motor más autónomo, y acolchar los riesgos creando una buena cobertura social. 

Tan grandes e inteligentes se autoconsideran los más ricos..., pues no necesitarán ayudas por parte del estado. No necesitarán doctrinas judiciales ni legales para exculparlos de sus ilegalidades, ni tampoco necesitarán ser indultados de sus delitos... Nada de eso sería necesario, si sus baremos pueden moverse al mismo nivel que el resto... Pero claro..., todos sabemos qué hay detrás. Sabemos perfectamente que el nepotismo necesita encontrar tales excepciones porque son amigos..., y esos oligopolios son los que financian al partido, etc... Es así como funcionan todas las socialdemocracias - da igual que se las den de liberales, socialistas, comunistas, anarcoliberales, conservadores, cristianos, musulmanes, nacionalistas..., todos son iguales: al final prevalece el negocio.

Un comunista que cree en la prevalencia del partido político, para mí, no es comunista. Podría refutar su ideología porque lo que diferencia la socialdemocracia de un programa comunista al uso es sólo una única cosa desde mi punto de vista: creer que el pacto social se consigue mediante partidos y sindicatos. La participación capitalizada y, peor aún, crear un poder ejecutivo permanente son incompatibles con la democracia porque provocan en la sociedad unos sentimientos de bipolaridad al darle ventaja a los portadores de propaganda. Por dar ventaja a quienes mejor sepan vender el logotipo del grupo, su esvástica. Venta que se hace contra los intereses del Pueblo, con el fin de potenciar al ente jurídico que protege a esos agentes que parasitan del Pueblo.

Ése ha sido el precio pagado por el oportunismo.


domingo, 12 de diciembre de 2021

Enseñándole a los asiaticos a ser trasgresores

Uno de los mayores fracasos de la psico-neurología ha sido no conseguir difundir la importancia de la lateralidad. El hecho de que no es lo mismo desarrollar un lenguaje que esté enfocado en las relaciones horizontales (oraciones predicativas) que en las relaciones verticales (oraciones copulativas). Cuando la educación se centra en las relaciones verticales, como ocurre en Europa, las personas son más analíticas; mientras que con las horizontales se suele sintetizar más. Todo esto como estudió Herrmann y aún no me consta que se haya refutado.

Pero no voy a retomar esto, que de hecho ya lo expliqué cuando hablaba de la educación militar...

En una ocasión, hablando con un tipo importante asiático, estuvimos desarrollando el problema de la falta de creatividad en la educación asiática. Nos era evidente de que en esos países la delincuencia era menor, en comparación con la civilización occidental. Nuestros marcos normativos y educativos en ocasiones eran un caos, pero también era cierto que era más fácil encontrar grandes investigadores occidentales.

Las culturas orientales suelen tener marcos éticos intercambiables, y por eso conforman una misma civilización. Sin embargo es difícil para un europeo comprender los ideales orientales, porque nuestros cuentos e historias se han formado con otros patrones. Aún los cuentos rusos son intercambiables con los cuentos españoles, pero no pasa lo mismo con el análisis de los cuentos chinos; donde los valores morales en las mismas fábulas pueden provocar pavor a un niño educado desde la otra punta del mapa.

Así que, leído hasta aquí, parecería que lo que provoca una mayor creatividad es la educación del lado izquierdo, del lado analítico. Enseñar desde la generalidad y creando árboles. Nada más lejos de mi intención - se trata de una correlación meramente coyuntural.

La civilización occidental ha conseguido mantener la hegemonía cultural en el planeta gracias a las guerras, y es que toda esa corrupción llegó hasta los tronos. Cosa diferente fue en las civilizaciones oriental y polinésica. Porque si el máximo mandatario no fuera un ser ejemplar posiblemente lo hubieran matado. Digamos que igual que el máximo dirigente africano era un verdadero esperpento vinculado con lo peor de la tribu, luego el europeo tenía algo más de porte, no tanto como el oriental - colmado de lo más puro y, por supuesto, al final tenemos el culmen de la magia blanca y sus tabús: el inmaculado perfecto de la civilización oceánica. Al final, para invadir e influenciar a las demás culturas las "maneras" del mundo occidental son las que daban mejores resultados. Y, junto con esas maneras, una manera de ver el mundo y la vida un tanto trasgresora.

Los mongoles parecían tener una vida orientada a los nómadas, a exigirle un contrato de vasayage al líder guerrero. Esos enfoques podrían haber marcado las maneras europeas cuando, por otro lado, parece que los chinos se amurallaron con otra manera de ver el mundo. Cuando leemos las tácticas de guerra de Sun Tzu observamos que en realidad se trata de la filosofía que se tiene en la vida; y son parametrizadas como como si fuera un combate entre varios grupos armados tanto en el campo de batalla como fuera del campo de batalla. Es decir, la manera de enfrentarte en la vida para el oriental es un acto de guerra en sí; cuanto más mejores tus disciplinas marciales mejor entenderás cómo relacionarte con el mundo.

Cuando comparamos esas disciplinas con, por ejemplo, cómo desarrolló España el feudalismo y las artes de la guerra entenderemos qué ha pasado aquí. Para el imperio español la manera de enfrentarse al mundo debía de ser a través de unos ojos canonizados, siempre como obra de Dios. Así la lucha armada era una lucha por Dios y para honra de Dios. La relación con las personas era una relación con Dios. Las leyes y los principios no eran sino Dios hecho verbo, era la lógica divina. Por eso, en cuanto Europa eliminó lo futil a través del imperialismo, fue abordando los temas más materiales para conseguir esclavizar de manera más eficiente a la humanidad..., sin tener que pedir permiso al Vaticano.

Una vez hecho este recorrido laxo de la historia de la humanidad, nos es lícito preguntar de dónde nacen las patentes, las ideas, el carácter innovador, la cultura desarrollada... Puedo asegurar que la literatura española consiguió desarrollarse al completo y expandirse a través del imperio, además de influenciar al resto de las culturas. No pasó lo mismo con el chino mandarín. Aún no adivino el porqué..., aunque me lo imagino.

Cuando el imperio español tenía como precepto la canonización, es decir: la difusión de una cultura, equivocada o no, el imperio chino tenía como precepto la preservación del conocimiento, es decir: gremializar el conocimiento para las castas oportunas. Cuando en Europa el inculto iba a la Iglesia para que el cura le leyera, para que viera en imágenes en los mosaicos un constructo cultural, cuando iba al mercado para que el juglar le contara historias..., en China la cultura era el día a día, algo más bien personal. La religión oriental era un problema familiar y que se quedaba centrado en cada clan, por lo que habrían pocos conflictos entre clanes - pues no habían demasiadas inferencias. Sin embargo, donde no hay conflictos culturales tampoco hay expansión cultural. Donde todos piensan igual no hay multiculturalidad, ni creatividad..., estos conceptos no tienen una correlación coyuntural, esta vez sí es estructural.

Múltiples personas viajando, compartiendo sus marcos lingüísticos, teniendo conflictos legales, discutiendo, aclarándose mutuamente..., ¿por qué será que Stalin espantó a tanta gente culta de Rusia? Eso es algo que ocurre mucho en las dictaduras: poca expansión cultural, mucho pensamiento único y cierta tendencia a la eliminación de la creatividad y el carácter trasgresor. En las dictaduras se puede apreciar una reducción de la delincuencia, pero eso ya digo que no es lo que eliminará la creatividad; lo que elimina la creatividad es la monoculturalidad: una civilización de una única cultura hegemónica, con un único marco de convivencia y para entenderse, es una civilización que no tendrá la oportunidad de observar la lógica de las cosas más allá de su lenguaje. Y aseguro que los sesgos cognitivos son demasiados, y nos vuelve muy cegatos.

El ser humano se cree lógico por naturaleza, pero de ser así sería capaz de programar su misma lógica en una máquina, para que ésta sea capaz de pensar como piensa él. Es evidente que existe un nivel que no tenemos; no parece que seamos capaces de crear nuestra capacidad creativa..., bueno, es posible que la mayoría no podamos o, al menos, hasta ahora nadie ha dado muestras de haber sido capaz de hacerlo.

Por eso mismo yo tiro de mi experiencia: tanto en juegos de rol, como en el mundo de las ingenierías, y el arte en general, las personas que gustan de centrarse en los estándares, que intentan centrarse en las normas, que buscan las leyes..., son también los que más gustan de trasgredirlas, de ser creativos, de romperlas cuando corresponde. Es el mojigato el líder, es el soso el que sabe dónde está la marcha, es el serio el que se conoce todas las bromas. El que estructura su vida dentro de un esquema generador de racha trasgresora continua en realidad lo que hace es moverse al azar; sin un criterio bien definido, sin una imagen que se sepa aprovechar realmente bien.

Ahora que Europa está siendo sometida por China toca plantearse lo que podríamos perder: ¿realmente estamos dispuestos a perder la multiculturalidad? ¿Estamos dispuestos a perder la libertad de pensamiento y nuestra creatividad? Dale a un individuo todo lo que necesita para desarrollarse y su ambición hará el resto. Una cultura basada en repartir carencias podría acabar por cercenar la poca materia gris que quedaba en Europa. Hay que apoyar al pequeño negocio, y darle cobertura social a todo el mundo.


sábado, 11 de diciembre de 2021

Vientos a favor y más víctimas

En los tiempos que corren las únicas víctimas que cuentan son las del COVID. La gente es tonta, pero para rematar. 

La economía española está mejorando, se recuperá o recuperó en V como era de esperar; pero principalmente por los vientos favorables de la economía internacional - como siempre. Mientras tanto aumenta en un 20% las familias que tienen que acudir a la subsistencia solidaria. Por supuesto las cifras no son oficiales, porque todo es una patraña de España.

No vamos a saber de cuántos se trata, ni cuántos morirán. Ya pasó en el 2012; un auténtico genocidio promovido desde Alemania. Quizá no sepamos nunca las cifras reales de personas asesinadas por la dejadez de las funciones estatales, pero hay una clara huella en las cifras de esperanza de vida. Huella que dependiendo de cómo se estudie se disfraza, es una cuestión de "temporadas", pero no hay una "razón"..., claro - la razón es simple, antes prefieren suicidarse a tener que seguir comiendo de la basura.

La economía va muy bien en España, pero los índices para entendidos son realmente mediocres. España ha tenido la oportunidad en varias ocasiones de ponerse las pilas haciendo ligeras modificaciones, pero hizo prevalecer su clientelismo y, de ahí, toda la burocracia.

Si a mí me preguntan cómo conseguir limpiar toda esa basura, más allá de cualquier ideología, pondría un baluarte bien claro en la trasparencia y, para conseguirlo, pondría un perro guardián en la dirección de Agencia Estatal de Protección de Datos. Esto es porque el clientelismo y la dejadez del mundo de los funcionarios y el estado policial se alimenta de las listas negras y blancas. Si se persiguieran oficialmente y, por otro lado, se premiara la trasparencia..., eso forzaría la máquina a eliminar el nepotismo y tender a la meritocracia.

Sin embargo la socialdemocracia está recompensando a unos políticos, que salen beneficiados de la apariencia de que son ellos quienes lo hacen bien. Ya le pasó a Aznar cuando alcanzó la presidencia justo cuando España empezaba a recibir bonos; y la gente atribuyó a ese gobierno las bonanzas. Es decir, lo estamos viendo: el que tengamos un gobierno sólo sirve para encubrir la incompetencia y, por ende, premiar a los que quieren innovar en corrupción. Con un poco de suerte se les pilla..., pero algunos siguen en la misma secta - la disonancia cognitiva funciona muy bien con izquierdas y derechas.

Pequeños cambios, cosa que no recomiendo personalmente, pueden funcionar también - aun siendo tibios y muy descafeinados. Pequeños cambios triviales como eliminar de la papeleta los nombres de los políticos y pasar a poner el programa del partido sin logotipos; para así obligar al votante a que meta en la urna la mierda que dice que está votando, y que se acuerde si le han engañado o no. Ya no digo qué pasaría si, además, por votar que se haga X puedas denunciar por lo civil al partido por no llevarlo a cabo..., pero eso es un caviar democrático que dudo que jamás viva por muy sencilla que sea la fórmula.

Y es que no se trata de que las fórmulas sean difíciles de entender o de aplicar, el problema es que se sabe perfectamente cómo mejorar las cosas y, como son incompatibles con el sistema clientelar, no se aplican. Un ejemplo sencillo es el del gobierno de concentración: ¿no es cierto que los diputados no pintan nada? Pues repártense los votos como si ocuparan directamente los escaños, ¿cuatro partidos? Pues cuatro diputados. Luego que entren en una sala y debatan en un turno de palabra más fácil de organizar. Pero claro..., ¿y la farsa? ¿Y el recompensar a un perro que siempre te aplaude? ¿Y cómo se hace carrera política? Impensable. Fácilmente aplicable, tremendamente barato, mucho más flexible y trasparente, pero impensable.

Todo esto son medidas que no comparto, porque me saben simples. Resuelven, mejoran, incluso en parte revolucionan un poco..., pero los cambios que yo espero suelen ser mucho más impactantes - con sus formulitas y todo. Tangible y argumentable.

Mientras sigo desahogándome de las ventajas que me ofrece Google con este blog para que no me vuelva loco en mi soledad, veré mi país desgastándose más y más pues no tengo poder de convocatoria. Puede que la autodestrucción de este mundo sea lo mejor que le pueda pasar a este planeta, porque a medida que los ecosistemas descubran la fórmula maestra para reducir su fiebre las mutaciones seguirán experimentando hasta eliminar la especie que está matando la biodiversidad... ¿Adivinan cuál? Mi gran defecto es sentirme defraudado con la sociedad, que aún sigue siendo reaccionaria ante el cambio climático. Lo cual es una realidad objetiva e inapelable, y con los años será aún más devastador y horrible - eso lo aseguro.

Así que si no se puede ver algo tan palmario..., ¿cómo pretendo transmitir mis ideas si éstas son organizativas y no se les ve la ventaja material tan fácilmente?

También tengo fórmulas para darme a conocer, pero lo que me sorprende es el siguiente imbécil con el me cruzo. Un ejemplo lo tenemos en Pablo Iglesias, ¿decimos que es un tipo interesante porque fue capaz de hacer algo tan imprevisto como engañar a los analistas comunistas que lo levantaron y lo pusieron donde estuvo? Tengo una respuesta a esa acusación tan horrible: cuando Hitler llegó al poder habían dos políticos que intentaban augurar hasta qué punto ese hombre podría o no cometer una locura tan grande como provocar una segunda guerra mundial. Por un lado teníamos a Bertrand Russell, y por el otro a Winston Churchill. Resulta que al final el muy imbécil invadió Polonia, y eso fue lo que le dio autoridad a Churchill frente a Russell - comparar a un mentecato tóxico con un verdadero filósofo. Pasarán los siglos y se comprobará que de los dos de uno la historia se olvidará muy fácilmente ¿Pero eso quiere decir que Hitler fue más astuto que Russell? No. Eso quiere decir que la tremenda cagada de Hitler se salió del gráfico. 

Pues bien, es imposible ayudar a avanzar cuando la sociedad pone como referentes a completos imbéciles. Cuando cada paso que se da es un nuevo paso que defrauda, no por las ideas, sino por el imbécil que quiere ser el centro de atención..., pues estonces no sé a santo de qué la gente se sorprende de que cada vez esto vaya más a una idiocracia, y de que poco a poco lo inerte, las propias mutaciones genéticas, se encarguen por pura evolución natural de exterminarnos.

 

viernes, 10 de diciembre de 2021

En su arbitrariedad salimos beneficiados. La prole

No es para sentirse orgullosos de lo que tenemos delante: la gente no es que esté contenta con la clase de vida que tienen, lo que pasa es que los que tienen voz no encuentran motivos para quejarse. Asímismo, aquellos que estamos metidos en un bucle de trabajo sin avance, como si fuéramos figuras fantasmales del capital, se desprecia nuestra opinión - no tenemos voz.

¿Quién hace caso al indigente? De vez en cuando se observa alguna persona escuchando a ese viejo borracho. Pero nadie le hará caso; le está haciendo un favor. En realidad las opiniones del indigente no cuentan, y no trascienden. Lo mismo pasa con este blog.

Así, el sistema, mantiene unas fórmulas donde vende una imagen de meritocracia. Dicha meritocracia en realidad está completamente viciada, y llena de errores que provoca situaciones kafkianas, completamente absurdas. Como que España tenga una enorme cantidad de dinero que no ha sabido aprovechar - mi diagnóstico, el clientelismo nos ha activado la idiocracia. La idiocracia prevalece.

Pero es cierto que toda esta torpeza es algo muy propio de Europa entera: observamos un caracter altamente ocioso tanto en el parlamento europeo, como en el británico..., ningún parlamento se salva. Y esto es debido a que no necesitamos tanta legislación, ni tanto legislador - no los hacemos uso. Generan situaciones arbitrarias, y dentro de esa arbitrariedad, por lo malo conocido, mejor dejarlo estar.

En mis estudios sobre debates y filología observé que la empatía más básica era una operación de grupo, donde localicé cuatro emociones básicas no neutras que interactuaban en un diálogo. Es decir, creía observar las mismas reacciones de empatía como resultado de la suma de dos emociones. O al menos aproximadamente; porque cuanto más evolucionado sea el individuo, y menos cavernario, las reacciones tienden a depender más de lo que se habla y no de cómo se habla.

Los jueces, sin ir más lejos, son muy propensos a actuar según cómo habla la gente - el contenido y los fundamentos jurídicos suelen ser ignorados en comparación con las formas. Esto es debido a un problema de enorme complejo de inferioridad que tienen, y un enorme desprecio a los individuos; el resentimiento que sufren al ver cómo los criminales son gente con la que se sienten identificados provoca que intenten buscar culpabilidades en las propias víctimas - y es entonces cuando se obcecan en las formas, prolongan los juicios y buscan excusas imaginativas. Total..., como no tienen que hacerse responsables por sus decisiones realmente, oficialmente hacen como que lo son.

Estos problemas de arbitrariedad hacen que ante circunstancias imprevistas el cisne negro se ponga a volar y destroce un poquito más la economía, los tejidos mismos del sistema y su capacidad para salir del paso. Eso es debido a que los que han encontrado el lenguaje de las formas no tienen en absoluto nada que ver con el lenguaje de los contenidos: cualquier psicópata es capaz de aprender esa operación de grupo que localicé. Por eso, si de algo realmente no me fiaría, es de los sistemas de filtrado que utilizan para determinar si alguien merece un trabajo: mi EXPERIENCIA REAL me dice que contratan a señores que aplican mecanismos triviales que autorizan antes al intrusista que al experto.

Es decir, fingir las formas es más fácil que aprender los contenidos y en esa arbitrariedad es en lo que se fundamentan la mayor parte del tejido productivo por todo el mundo: prevalecen unas formas que no tienen nada que ver con el objeto a examinar. Y en el mundo de la política es incluso aún más obsceno: ¿son los mejores para liderar el partido? ¿Podemos hablar de que tienen contrastado unos grupos de presión a su favor? ¿Saben negociar? Cuando conversas con los "barones", por llamarlos de alguna manera, te da la impresión de que hablas con perfectos imbéciles - y da igual el partido del que estemos hablando.

Pero esa arbitrariedad que tienen es la base de lo que entendemos por meritocracia.

Marx no se lo pudo oler: ¿por qué no revoluciona el proletariado? Es lo más lógico. Sus detractores lo explican clasificando los distintos tipos de proletarios; a mi juicio eso es coyuntural. La razón estructural es porque el trabajador y el burgués obtienen un beneficio por muy futil que sea; y al proletario lo callan haciéndole aumentar la dependencia hacia su trabajo, le obligan a tener un único lenguaje - el trabajo, su esclavitud.

Todavía lo veré: se me acerca un parásito de una generación anterior y me echará la culpa a mí de ser un esclavo. Como si yo no lo supiera. Mientras, él seguirá cobrando una pensión de lujo. Ni se da cuenta de que para mí ellos son la escoria de la sociedad; que no son logros, que son el problema. Pero esa manera tan contaminante de trabajar y consumir serán las siguientes generaciones quienes lo descubran. Y entonces vendrán las madresmías, el "yo no sabía nada" y el hacerse los suecos... Que gracias a ellos la prole podía tener un lugar donde vivir, que gracias a ellos la prole podía comer todos los días... Mantienen la dependencia y la aumentan...


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