sábado, 14 de diciembre de 2019

Te entran ganas de vomitar

Tienes el software instalado y, ¡hala! No ha tardado ni un día: Microsoft vuelve a notificarte que tienes que actualizarte. Se me han quitado las ganas de comer, la verdad.

He querido aprovechar para ir al cuarto de baño ya que, según Windows, había que reiniciar el equipo ya que, sin previo aviso, consideró importante instalarme un producto sin mi consentimiento. Una vez más, Windows 10 vuelve a usar un equipo que no es suyo. Nada nuevo. Así que lo único que puedo hacer es volverme estoico, porque no hay otra.

Este equipo lo necesito para estar conectado y para ofertar mis servicios como informático. Por eso no puedo dejar de usarlo. Mi única ventana al mundo es este equipo, con estos esquemas.

He ido a notificaciones, actualizaciones..., le he quitado aún más "permisos" que supuestamente les concedía, les he vuelto a decir que me dejen en paz a mí y a mi equipo (obviamente esos botones no tienen ninguna funcionalidad, pero los he activado)..., he hecho un barrido completo porque, la verdad, lo digo en serio: Microsoft me enferma, me genera repulsión, cada vez me siento PEOR... Tanta insistencia, tanto acoso..., ¿para qué? ¿Qué creen que ganan?

Me había ido al store de Microsoft. Ahora ya no tengo ganas. Muy probablemente lo desinstale. Todo lo que tiene que ver con esa puñetera marca y sus notificaciones intrusistas que no pido me asquea. Me asquea sobremanera. Sé que volverán a acosarme conque cambie otra cosa en el sistema. Volverán de nuevo. No me permitirán que sea yo el que decida cuándo o cómo cambiar, o porqué..., automáticamente lo harán y luego me insistirán en que tengo que reiniciar para actualizar los cambios. Y claro, acto seguido, que no olvide instalar una cosa pendiente.

¿Qué pasa cada vez que se instala algo? Pues que acceden a la BIOS, meten código malicioso y empiezan de nuevo los problemas. Eso sin tomar en cuenta el hecho consumado de que pueden hacer un volcado de lo que está en mi equipo para "compartir" mi tecnología con Microsoft. Maravilloso.

Todo sea por el espionaje salvaje contrario a los intereses de Europa. Todo sea por seguir coaccionando de manera sistemática ya que, no hay que olvidarlo, somos Microsoft y hacemos con tu dinero lo que nos sale del Microsoft.

Yo, la verdad, es que no lo aguanto. Pero este equipo tiene que seguir aquí, y así.

Algún día no aguantaré pero de verdad, y entonces la sede de Microsoft en España..., vamos, que si busco la cárcel mi objetivo lo tengo bien claro. Con bloquear a Microsoft en Twitter no es suficiente, obviamente la indirecta tiene que ser mucho más clara y más pública. Si me abocan a ir a la cárcel entonces ellos sabrán lo que es el acoso y la violencia.

No aguanto tantos abusos, el aprovecharse de alguien que no le hace ningún daño a nadie.

Me parecen vomitivos.


viernes, 13 de diciembre de 2019

Te lanzas, te estampas, tienes problemas...

Te lanzas, te estampas, tienes problemas y, tan pronto como pareces encerrado en un ciclo sin final, vuelves a solucionarlos enterrándote en más y más facturas. Tienes ganancias y empiezas de nuevo.

El ciclo de crisis por los que tiene que pasar un financiero es siempre con el dinero de otro, mientras que los riesgos por los que tiene que pasar un hombre de a pie es si va a llegar o no a fin de mes. Hablamos, por tanto, de una manera de robar bastante aceptada. Se considera incluso moralmente muy positiva.

Algo así pasa ahora con el comunismo.

Hace años tanto capitalistas como comunistas tenían la curiosa costumbre de matar a los políticos que opinaban diferente. El hacerlo o conseguirlo era digno de orgullo. Se veía bien. Por supuesto, siempre era posible encontrar gente avanzada en su tiempo que se diera cuenta de que eso era una barbaridad.

Con los años la historia la hacen los vencedores. Igual que en aquellos tiempos todo el mundo aplicaba técnicas conductistas muy duras con los homosexuales, al final son los comunistas a los que se les otorga esa autoría de manera exclusiva. Que si los comunistas mataban, que si los comunistas perseguían al diferente..., parece que algunos no saben leer la historia por cómo se pensaba en su tiempo.

El socialismo se debe criticar exclusivamente por los elementos que le sean inherentes, no por cómo se comportaron algunos dirigentes en el pasado. Las fórmulas marxistas en parte han envejecido, razón por la cual existen nuevas perspectivas a la hora de planificar. Por supuesto, la planificación económica que da mejores resultados es la que pasa desapercibida para los liberales - la que se vende como si fuera capitalista también; para así evitar injerencias intencionadas.

Se hace evidente que cada vez que se critica al comunismo no se le critica por lo que defiende, sino por la pertenencia al grupo. El debate, por tanto, se vuelve insulso y una proclama continua al insulto ausente de argumentario.

En los ciclos en los que se mueve el sistema liberal la gente sucumbe a crisis continuas. Cuando un comunista muere es contabilizado. Cuando un capitalista muere... ¿Alguien se ha parado a pensar cuántas personas no son contabilizadas en California? Y no me refiero a los inmigrantes.

Lo mismo podríamos decir en el noroeste de China, en la zona de Manchuria. Los chinos en este aspecto se parecen mucho a los españoles: que exista una ley de matar al segundo hijo no quiere decir que realmente lo hayan aplicado siempre. Es como en España el sistema de subsidios: se supone que esos subsidios, según la ley, no se dan continuamente a las mismas personas sino que se dan una sola vez. Pues bien, la propaganda ha hecho que creamos que los chinos sí aplicaban la ley del segundo hijo y que al mismo tiempo se aplicaba en España un subsidio a las personas paradas de larga duración.

Se trata de dos mentiras. Ambas intencionadas. Pero ése es el papel de las dictaduras institucionalistas, de la tecnocracia. Cuando el funcionario se antepone a la ley. El resto es pura propaganda.

En el caso de la socialdemocracia, hace falta una propaganda que supla el hecho de que la gente muere o acaba destrozada psiquiátricamente debido a su abandono en las calles. La propaganda es que existen medidas. Cuando eso es literalmente mentira.

En el caso del comunismo, hace falta una propaganda que genere la impresión de que habrán consecuencias para los que no apliquen la ley ya que nadie es abandonado. Ese es el otro tipo de propaganda, y es más fácil que trascienda en otra clase de mentalidades. Pero es otra manipulación. Es otra mentira.

Independientemente de que tengamos un modelo comunista válido siempre será muy fácil hacer aparecer una propaganda que se encargue de tapar los resultados objetivos. Sólo habrá que acudir a la historia; como si el pasado tuviera que marcar nuestro presente. O como si los errores del pasado provinieran por necesidad de una palabra mágica: comunismo.

La cosa es que para aprender de la historia antes hay que analizarla con seriedad ¿Qué falló en un régimen y qué fue un éxito en este otro? Para empezar, es increible cómo el régimen cubano ha sido catalogado de tantas maneras. Da la impresión de que es imposible que dos personas vean lo mismo teniéndolo delante. En cualquier caso, si realmente es tan complicado que dos personas vean lo mismo en las estadísticas de un país, pues no se va a negar el hecho de que ese país es demasiado complicado como para que podamos lanzarle injerencias desde el extranjero. Es decir, cualquiera que intente doblegar su soberanía siempre podremos aseverar que lo hace para manipular resultados.

Y cualquiera que se desvive por la manipulación todo apunta a que no tiene razón.

Se ha gastado miles de millones de dólares en intentar subvertir el orden cubano. Tanto interés es una forma de victoria absoluta. Quien tiene razón gasta su tiempo en los análisis, en las propuestas... No en intentar matar a una persona querida en ese país.

Pero el modelo capitalista no goza de tanto prestigio como mucha gente se cree. Aquellos que se abstienen de votar es una inmensa mayoría por la sencilla razón de que quienes supuestamente tienen que representarlos también se mueven bajo intereses espúreos, absurdos, burgueses..., fachas. Es el falso socialismo, que no goza de autoridad moral para ilusionar al indigente, al paria..., y a nosotros los proletariados: los que nos lanzamos, nos estampamos, tenemos problemas..., y nunca conseguimos albergar nada. Ni siquiera un futuro. Y que sea propio.

En la extrema pobreza, rodeado de riquezas, Internet, conexiones..., al mismo tiempo acosado de vez en cuando por asuntos que no me competen, encasillándome una y otra vez en circunstancias que no permiten que vea una razón por la cual avanzar... Lo único que tiene sentido es dejar hacer, desmotivarse.

Y para ello puede que lo mejor sea abandonar la mentira de la televisión. Me lo digo constantemente. Vivir ilusionado, cuando tienes este tipo de vida, es otorgarme un sufrimiento innecesario. La esperanza es que cuando llegue el momento no me agobie la falta de libertad.

Como si fueran unos sádicos, aquellos que tienen el poder no lo sueltan. Se divierten jugando con las cifras macroeconómicas, mientras condenan a la población civil que no puede defenderse. Eso genera un desgaste cultural del que jamás nos levantaremos.

Seres ruínes y malintencionados, nos resulta muy fácil elegir el discurso que nos hace creer que el mundo está bien. De esa manera nunca tendremos que plantearnos lo difícil, lo que hace que ese discurso suene infantil. Planificar un país no es fácil: si se hiciera bien siempre eso quiere decir que algo se está haciendo mal.

Pero la propaganda continuará haciendo ver cosas que los del otro extremo no ven. Es como si no pudiéramos existir sin el iPhone 6. Un aparato que no significa nada: no ofrece nada a la sociedad más allá de lo que ya estaba inventado. En realidad son unos barrotes para seguir consumiendo. Para tener esa ausencia de esperanza, ese exceso de motivación hacia cosas que no nos corresponde. Cualquier día descubrirá los barrotes de la realidad y no sabrá manejarla.

Se convierten los hiperconsumistas en carnaza para gente como yo. Coge a los indigentes como expertos de mercadotecnia, previo proceso de cursos intensivos para ello, y se observará una manera de ver el mercado que renovará la producción. Crecer de manera orientada a la austeridad no es fácil: significa ponerse a trabajar para descubrir el verdadero mercado, el que no tiene nada que ver con lo espúreo.

Las cestas de la compra son diferentes dependiendo del tipo de persona. Y, básicamente, plantearse todo esto está en la antesala de lo primero que hace todo país que pretenda planificarse: dibujar rutas de méritos y consumo en los individuos. En vez de dejar que la mano invisible se encargue.

Nadie dijo que sería un trabajo fácil. Pero hasta ahora la mercadotecnia sigue demandando más y más coltán, más y más exclavitud, más y más planetas Tierra... Es obvio que son ellos los que nos empujan a consumir. Es obvio que son ellos el problema, no los consumidores. Ellos son los que dibujan nuestros barrotes pero, ¿por qué lo hacen? Porque son unos mezquinos, unos inútiles, unos ciegos, unos incapaces, unos inadaptados..., porque también están encerrados en su propia jaula.

Los únicos que están al margen de toda esa sugestión corre el riesgo de que sucumba a la demencia por su falta de alimento, de agua, de calor, de mundo social, de sensación de futuro, de cultura...

Es un crimen perfecto: una sugestión muy bien diseñada.

 Es un absurdo al completo.


jueves, 12 de diciembre de 2019

Las personas más adecuadas para ocupar el poder

Las personas con Asperger son las más adecuadas para ocupar el poder. Bien podrían ser mujeres, porque es más probable que sean ellas las que tengan desarrollada la materia blanca mejor; pero, si no pueden ser geniales, al menos que tengan Asperger.

Volvía andando a casa mientras notaba, debido al enfriamiento del ambiente, que los dedos de los pies se me desgarraban (sin sufrir daño, simplemente que los tengo como débiles). Además, el viento me recordaba que tenía "huesos", lo cual es algo terriblemente molesto. Pero nada, ya estaba a pocos metros de casa y era el final de mi caminata cuando, justo entonces, veo que una conductora me hace señas con un coche con el motor apagado y que, más adelante, acabó frenando como por inercia...

- Vale - pensé - me las piro.

Y veo una chica que aparece corriendo diciendo que no funcionaba el motor...

- ¡Oye! ¿Podrías ayudarnos?

-  Yo es que soy muy débil... - estaba temeroso por si se me abrían las llagas de los pies y reaparecía el cáncer cutáneo.

- Vaya pues muchas gracias... - me dijo con un tono condescendiente, sin perder la compostura, mientras me giraba y volvía a casa.

Son cosas que pasan. Si hubiera sido al revés, dos hombres corriendo para empujar un coche, está claro que no le pedirían ayuda a una transeúnte en mitad de la noche. Según los roles que se han impuesto en nuestra sociedad, yo soy de esos que sí pueden ayudar para trabajos físicos. Aunque físicamente cualquiera de esas dos estuvieran más en forma que yo mismo.

También es cierto que tenía muchos reflejos, que podía tener mucha cultura marcial..., pero en esos momentos era un asunto de empujar un coche.

Como yo, en el fondo, no soy médico, pensé que era posible que estuviera siendo demasiado conservador. Que es posible que no estuviera hecho tan mierda. Que es posible que pudiera recordar qué era eso de "correr": levantar una pierna mientras la otra aún no ha caído. Hacía años que no hacía eso. Recuerdo la última vez que tropecé contra mis propias pantorrillas: que fue la última vez que jugué al fútbol, casualmente. Y que me hizo perder una oportunidad de gol, aunque ganamos el partido especialmente gracias a mí - también es cierto.

De eso hace ya muchísimos años.

¿He vuelto a correr desde entonces más de unos segundos? Recuerdo que sí. Con la excusa de no dejar el kiosko cerrado mucho tiempo, sin tener que pagar un billete de autobús. Es duro ser autónomo, y no tener un sustituto.

Pero entonces me envalentoné. Me dije, "¡qué demonios! Tengo que saberlo" ¿Por qué iba a romperme nada? Sólo tenía que desplazar mis energías inteligentemente en mis puntos fuertes. Era como otra disciplina marcial, una que no había desarrollado aún.

Así que volví sobre mis pasos y me ofrecí a empujar el coche. Me centré en impulsarme desde las plantas pero, al mismo tiempo, no tenía suficiente resistencia para hacer el intercambio energético para cuando estuviera falto de oxígeno, pues ya no me acordaba cómo respiraba mi cuerpo ante tales esfuerzos..., aún así hubo suerte, superé mi miedo a tropezarme así como a que me hiciera daño al correr.

Al terminar le dije que casi me moría y volví a casa, me pegué una ducha..., me miré las llagas de los pies, estaba intacto.

En ocasiones la gente no es capaz de ver más allá de las apariencias. Puede una persona estar hecha de cristal y, al mismo tiempo, tener capacidad suficiente como para ejercer la fuerza necesaria para arrancar cualquier situación de un estado de emergencia.

Lo mismo pasa con los Asperger. Están condicionados para funcionar mejor que los que nacen con mentalidad ordinaria en situaciones que recuerden mucho al ajedrez: donde una torre vale más que un alfil. Cuando la partida es más como el shogi (el intercambio de fichas no implica renunciar a ellas, sino tenerlas en el banquillo), el alfil funciona mejor que la torre.

La política exige cualidades de gestión automática y sin maquinamientos. Supone asegurar los frentes tal como se presenten, sin buscar reemplazos o asuntos turbios adicionales. La política debería ir siempre en A y, con trasparencia, lo público siempre funciona mejor. Cuando le pedimos a un político que actúe con miras elucubrantes, con jugadas sociales y mentiras innecesarias, entonces le estamos dando pábulo siempre a la corrupción, al corporativismo..., a lo que sabemos que nunca funciona en política.

Cuando hay compadreos y gente que se comporta como estamos habituados al final pasa que éstos acaban haciendo lo que nadie esperan que hagan: intercambiarán las ideas por otras que les sean más beneficiosas, nos invadirán de excusas y trabajarán en B. Nada democrático, todo impropio.

Muchos lo creerán. Una persona con fallas, como las que puede que tenga en mi cuerpo, ¿podría suplir funciones básicas? Yo podría ser escolta, y bastante bueno. Aunque no esté seguro de ser muy capaz de empujar un coche. Siempre y cuando no tenga que hacer esas cosas tan raras como ir corriendo detrás del coche del presidente, claro. Pero eso es porque mis trabas me hacen más consciente en un mundo ordinal de dónde están las vulneraciones en mis oponentes, entre otras cosas.

Un escolta puede ser bueno cuando tiene correctamente atribuidas sus funciones. Tratar a alguien de superescolta tiene un precio. Y ese precio se puede discutir cuando se es consciente de las cosas que se pueden y las que no son tan fáciles de hacer. Aquellos que se salen de lo ordinal, al menos, pueden ver los fallos de diseño en los contratos convencionales.

Por eso, un Asperger tiene más ventaja en el poder ejecutivo que alguien de pensamiento ordinario. La gente debería de darle importancia a las personas que no se echarán unas risas con alguien que, supuestamente, te cae mal. Un discurso visceral conlleva una gestión visceral. Eso es lo que esperamos los demócratas de la política. Lo demás son embajadas, y los embajadores sólo son unos putos funcionarios.





miércoles, 11 de diciembre de 2019

A mayor facturación mayor estafa

Estaba ultimando el decidirme si apuntarme a un curso o no para opositar para trabajar en Correos, y claro: había tantas cosas que me escamaban que hasta que no me terminé de documentar no pude estar realmente seguro.

Resulta que Correos es una empresa privada con un vínculo con el estado muy fuertemente arraigado. Este tipo de empresas tiene lo peor de las empresas privadas y lo peor de las públicas. Bien podría haber cambiado, después de la de problemas que daba; la privatización de Correos fue una de las mejores noticias para este país, lo hiciera un tío de derechas o de izquierdas, porque el falangismo que había y la desfachatez contra los usuarios era bastante supino.


Sin embargo, la manera que tienen los corruptos como Aznar de privatizar las cosas cabe esperar que no sea digno de confianza. Y es posible que algunas malas prácticas se mantuvieran.



En cualquier caso, me vino una oferta de preparacorreos, una empresa que dispone del temario y una manera de prepararlo on-line. Creo y sospecho que realmente te preparan el temario y que realmente puedes hacer unas oposiciones con él - que te lo dejan preparado todo. Sin embargo, ¿alguien se imagina tener que prepararse un temario para entrar a una empresa que sólo te exige el graduado escolar? Al parecer lo absurdo se mantiene. No porque funcione, no porque tendrán a los mejores carteros o quienes mejor atiendan al cliente, sino porque pueden seguir funcionando con sus redes clientelares.

Las redes clientelares de las empresas públicas consiste en hacer que para opositar al cargo debas superar un examen absurdo. Un examen que nadie podría sacar un 10. Es así como consiguen crear una primera criba muy sencillita. Una criba que, como es lógico, no se basa en el propio trabajo, sino en la obsesión por conseguirlo.

Me imagino una cola llena de gente obsesionada por conseguir un trabajo en una empresa en concreto. Ahí la mano invisible se ha vuelto a poner tonta. En realidad lo que busca esa gente no es trabajar de cartero, todos sabemos que lo busca esa gente es un trabajo fijo - nada más. Si hubiera una renta básica ya veríamos cómo la demanda en falso se reduciría, sólo irían aquellos que realmente estén interesados en hacer esa clase de servicios.

Pero claro. El liberal, que es un sujeto bastante trasnochado pues aún cree en la oferta y la demanda - concepto que sin unas reglas inteligentes podrían llevarnos por el camino de la amargura en una sociedad tan compleja y SUPERPOBLADA como la que vivimos, no es consciente de que sus esquemas pueden ir contranatura cuando se trata de ofrecer cursos.

Sin ir más lejos, un día un comercial me ofreció darme información de un curso que era demasiado caro como para que me lo pudiera permitir, pero que me dijo que podría ofrecerme un descuento. El problema era que el descuento me lo diría justo al final de darme toda la información del curso. El asunto es que el curso me interesaba, pero sigo siendo pobre. De hecho, tuve que presionarle con información muy técnica debido a que yo tenía un conocimiento mucho más detallado de informática que él, el cual era un tío de letras y nada más. La razón por la que le estuve mareando era porque, una vez más, yo era muy pobre, por lo que mi máquina cumplía unos requisitos mínimos - lo que provocaba que corriera el riesgo de no poder aprovechar toda la plataforma. Al final de la entrevista que me hizo, que duró casi una hora de darme información comercial más allá de lo que tuviera preparado, me acabó tasando cuánto me ofrecía de descuento - a lo que rechacé rápidamente la oferta. El comercial se mosqueó (debe ser que era liberal el pobre). A lo que le contesté que, efectivamente, si el problema que él tenía era por el tiempo gastado bien pudo haberme dado la oferta desde el principio, pero lo que no puede esperar es considerar que si realmente me interesa el curso entonces va a poder subirme el precio; esto es porque al final sólo los niños ricos y los dejados serán los que tendrán acceso a esas librerías exclusivas, o a unos esquemas pedagógicos a la hora de usarlas, mientras que los pobres y la gente con vocación se quedarán fuera.

Pues bien, ese royo que he soltado hace un momento sirve para cuestionar la fiablidad del sistema basado en oposiciones que practicamos, al menos, en España.

Si quieres estar al día en cuanto a los nuevos reglamentos de Correos no puedes ir a su página web o consultar sus estatutos como ciudadano que eres, en un portal de trasparencia. No. Lo que tienes que hacer es entrar en el sector de las personas que ya adquirieron el curso. Si hay cambios en la legislación el sector público tiene el BOE, pero ahora Correos no tiene ni eso. Por lo que las empresas que se dedican a ofrecer sus servicios exclusivos ganan valor, y cuanto mayor sea el valor de sus servicios mayor será el fraude a la hora de que se digan exageraciones o se omita información importante.

Porque claro: una academia, cree el liberal, puede centrar su atención en hechos aislados, como decir que Correos ha creado unas miles de plazas este año. Como me dijo la que me llamó por teléfono. Pero lo que no me dice es:
1. Que la oferta era para suplir las salidas desde hace tres años, por lo que la siguiente convocatoria podría tardar en salir tres años más.
2. Que la oferta a mi provincia no era de miles, sino de unos pocos cientos.
3. Que mi perfil puede que no encaje con todas sus ofertas, y se centre en unos pocos.
4. Que puede que no estemos hablando de un puesto fijo.

Y entonces la señora que me estuvo hablando me insistía en una jerga como de funcionario, para darme a entender que Correos era una empresa pública. Incluso habría jurado que eso era algo que me estaba asegurando..., lo cual me llamó muchísimo la atención, no quise decir nada. Si correos y las academias tuvieran prohibido usar la palabra oposición, para llamarlo concurso privado..., entonces puede que mucha gente dejara de ser defraudada.

En cualquier caso, como ante el teléfono todo fueron dudas decidí que me diera la información por correo. Pero al final, hace de hecho unos pocos días, me lo acabó dando por SMS después de que me hubiera parecido que se trataba de una mera oferta sin sentido.

Me metí en la plataforma de preparacorreos altamente concienciado de querer apuntarme. Sin embargo observé que no había absolutamente nada claro sobre si el pago era único, las mensualidades, a quién pagarlo, cuánto, las promociones..., justo lo más importante era lo más oscuro. Además de la sensación que me dio entonces de que juraría de que ella le había dado tratamiento de concurso público; incluso me dijo que si aprobaba el examen me convertiría en un interino.

Considero que la palabra interino debería de aplicarse sólo en el sector público, para evitar muchas estafas. Es como si yo me creara una empresa donde asegurara a los que me pagaran un porrón de dinero que automáticamente pasarían a ser funcionarios públicos. Se supone que hay ofertas que sobrepasan el engaño hasta tener que alcanzar el fraude de ley.

El asunto es que me documento un poco para saber sobre la empresa. Esa señora no me había dicho en ningún momento cuál era el nombre de su empresa; sólo a través del SMS hace dos días, pude saber de qué se trataba.

Según parece en 2012 ya defraudaron a otra persona, que al parecer pagaba mensualidades por el servicio de acceso al "temario" para aprobar el concurso de Correos. Fui investigando y comprobé que el "temario" de Correos era propiedad exclusiva de una empresa que se dedica a vender dicho temario. Vamos...

Poco a poco se va viendo el negocio.



Yo lo llamo estafa. Ellos lo llamarán oferta y demanda. Sin embargo no aportan nada a la sociedad: sólo los que hayan estado más obsesionados en conseguir un trabajo fijo serán los que acaben en Correos tras perder grandes sumas de dinero. Da miedo pensar quiénes distribuyen nuestros paquetes. Porque para cuando sean despedidos serán rescatados por otras empresas privadas de mensajería (como me consta) para dar nuevos problemas de calado facha (como me consta).

Por si esto no fuera poco, además ocurrió la llamada no inmediatamente después de que pidiera información del curso..., no, me han ofertado el curso dos meses después de que se cerrara la convocatoria de este año, para usar dicha oferta de gancho para que estuviera con ellos (supuestamente) tres años.

Si me hubieran ofertado el curso para cuando les pedí información, o para cuando Correos sacó su oferta, entonces podría haberla aprovechado en pocos meses. Pero claro, a esto se le llama oferta y demanda.



Cuanto más dinero hay de por medio, o cuanto más facture una empresa, todo lo que circule alrededor, si hay dolo de por medio, se contaminará en una estafa mucho mayor. Y la maldad se diversificará con la oferta.

Ya me lo dijo mi profesora de árabe: en los países árabes el árabe es una de las asignaturas más complicadas (quizá debido a la enorme disglosia). Y es por ello que, si se combina con el conocimiento del Corán, el ser funcionario está asociado con una enorme cantidad de corrupción. Es decir: cuanto más dura es una oposición más corrupto es el país. Si la oposición, por el contrario, fuera relativa al puesto que va a ocupar realmente, entonces cabe esperar que esté destinada a atraer a gente que sí crea en su trabajo.



No hay que olvidar que la dificultad para entrar podría ser tan banal como la dificultad para que te echen. Si un funcionario se va especializando en cursos siempre será más difícil que lo echen, pero si lo que es difícil es llegar a ser funcionario entonces es más que probable que éstos ofrezcan un servicio pobre y con mucho desprecio.


Correos siempre ha gustado de fingir estadísticas usando medias, para así encubrir a sus compañeros. Es un escopetazo nacional al que estamos acostumbrados, por ejemplo, por parte de los propios sindicatos de policías, o la gestión de maletas en los aeropuertos. Se valen de medias y ningunean las estadísticas. Y claro, como los periodistas son de letras, ellos son los primeros en no querer investigar los casos de disidencia, el significado de ese 1%.

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Yo, por otro lado, aprovechando que estaba terminando de poner a punto mi nuevo PC, que si la firma digital de Hacienda, que si la instalación de la interfaz visual de Python..., los problemas de configuración de la última versión, el hecho de que mi máquina es de 64 bits... Al final he tenido que dejar para hoy lo de comprobar el SMS que recibí de la academia preparacorreos. Y hay que decir que si le dedico tantas horas a instalar y preparar mi máquina para que esté a punto, no tiene sentido que no haga lo mismo con los cursos que me preparan.

Y esto me lleva de nuevo al punto de comienzo: ¿Me preparo unas oposiciones a otra cosa? La idea me pareció atractiva, pues siendo autónomo no llego a ningún lado.

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