domingo, 17 de julio de 2022

El agarre. Filosofía oscura

En ocasiones hay que adoptar decisiones oscuras; lo vemos en Maquiavelo, que plantea cuestiones de negociación sobre los propios Principios para conseguir alcanzar los máximos objetivos posibles. Hay quien lo llama "real politik"; personalmente me parece ese término rayando lo inaceptable y, por encima de todo, sustituye a la filosofía oscura - que es un término más amplio, y no es derrotista.

La filosofía oscura no es la que corresponde a la gente mala, ni a los conspiradores - Maquiavelo ya lo dejó claro: todo acto que justifique que el pueblo adquiera el poder quedará justificado. No se trata, por tanto, que el fin justifique a los medios - sino de que los fines que provengan de un dictador para hacerle recuperar al pueblo su batuta deben ser considerados actos nobles. La nobleza, como es bien sabido, es un acto de servidumbre de los que se encuentran en las posiciones altas hacia las posiciones bajas. Por tanto, ser noble es un acto oscuro - la filosofía necesaria para hacer posible que un pueblo sea liberado de un cacique es una filosofía oscura. 

La filosofía oscura la llamo así porque hasta ahora nos hemos acostumbrado a la filosofía inocente de los griegos: ¿realmente ese Sócrates que dirigió a los más grandes políticos de su época existió? ¿Qué clase de filosofía oscura debió ejercer en su momento para enseñarles la verdadera política? Porque la verdadera política es la filosofía del estudio de los recursos públicos, ¿qué otra función iba a tener el político? ¿No ostentará ocupar el poder? Para Maquiavelo, debía ocuparse de mantener su posición; ¿era lo mismo para Sócrates? Dos maestros de los políticos diferentes. El matiz está en la filosofía oscura: lo que no emergió de los discursos de Platón. El Sócrates que conocemos parece que se hartó de la filosofía oscura, y ya solo hacía mayéutica - solo ironizaba a partir de las ideas ajenas. No construía ni mantenía autoridades; no enseñaba a ser noble, porque daba puñaladas al necio. Se trataba, por tanto de una filosofía inocente, porque no se centraba en cómo hacer las cosas, solo en cómo no hacerlas.

Algo así sucede con el marxismo, le faltó incorporar la filosofía oscura. Era fácil para Marx criticar al programa de Goethe, y lanzar discursos mayéuticos ironizando contra la miseria de filosofía anarquista, o contra las ideas modernistas que se subyugaban al capital. Pero, por otro lado, ¿qué hay de cómo debe actuar el gobernante o cómo alcanzar la revolución? Para Marx la revolución se alcanzaba de manera natural, con el conocimiento llega la liberación: un pensamiento muy típico de la filosofía de los inocentes.

Hay algo que va más allá de la luz y el conocimiento, algo que supera a las luces de la ilustración: nos vino con el modernismo, la capacidad constructora del ser humano para elegir el modelo de la realidad en el que forma parte. La modernidad es oscuridad porque es producto de nuestra voluntad creadora, al margen de cualquier realidad que nos sea ajena. Por encima de la verdad está lo auténtico, que se evade de un verdadero o falso, que se evade del principio de no complementariedad y que, en definitiva, supone el asesinato expreso de Dios. La voluntad humana es oscura, asesina a Dios pero la gente no sabe qué ha hecho - porta el cuchillo y no sabe qué hacer con él. La filosofía griega negaba la existencia de ese poder. Sócrates era temeroso de la voluntad de los dioses, y la esperanza para él era el último hálito que quedaba de la caja de Pandora y que no escapó para someter al ser humano a los designios de los dioses.

La esperanza es oscura, porque denota libertad. La claridad nos muestra las cosas de una u otra manera. Pero cuando se apagan las luces, ¿qué debemos esperar de lo que palpamos? ¿Y si nunca más se vuelven a encender las luces? Sabemos de escarabajos, cucarachas u otros bichos en el interior de cajas gracias a Witgenstein. El qué hacer con ellos es una filosofía oscura, porque reconocemos en ella el poder creador del ser humano. Cómo la elección de nuestro modelo de la realidad puede cambiar lo que percibiremos.

Nos dicen: si sigues el camino de la izquierda salvarás a una niña pobre en peligro de morir en un pozo, si eliges el de la derecha rescatarás a la princesa heredera del castillo de las fauces de un dragón. El dilema puede ser elegir quién es más víctima o quién tiene más urgencia, eso es lo que nos dice la filosofía de las luces, pero el modernismo nos obliga a adoptar una determinación diferente: nosotros seremos los responsables de que el pueblo sufra más o de hacer que el castillo se quede sin descendencia. Hay un tono oscuro en la decisión, que se tome la que se tome tendrá una connotación que en principio era independiente del problema o su determinación tal como fueron denotados. 

Somos inocentes a la hora de plantear problemas, pero cuando se crean empresas se trabaja siempre a dos esquemas: la idea de que la empresa está para resolver los problemas de una sociedad y el hecho de que por ello quien la lleva le sacará beneficio. Toda buena empresa debe estar perfectamente ubicada dentro de su medio ambiente, como ocurre con el planeta Tierra, si la biosfera se desequilibra entonces las especies correrán peligro. Una nueva empresa podría ser una especie invasora y quedarse con todos los recursos. Esto podría propiciar el congelamiento de la economía y la muerte del sistema con un aumento de la inflación debido a la no retroalimentación de las cadenas de producción y, por ende, un aumento del paro - la miseria de la estanflacción. Qué hacer con las especies invasoras es una filosofía oscura, porque el objeto es preservar el medio ambiente - sus equilibrios.

Ya lo podemos leer en "El gen egoísta" de Richard Dawkins: hay una ley de proporciones relativo a comportamientos de los miembros de un ecosistema. Esos cálculos se llevan a cabo para explicar cómo funciona la biología, pero hay una filosofía oscura detrás de todo esto: Dawkins nos dice que el egoísmo puede justificar comportamientos altruístas, puede ser la base de una buena ética.

El egoísmo puro es el estudio no de cómo ser egoísta, sino el estudio de los mundos posibles para determinar todas las situaciones que provocan que todas las partes acaben ganando: win-win. Se trata del equilibrio de Nash, los que rompen ese equilibro en teoría de juegos son los que abusan de su posición para quebrar la competitividad; son los que impiden la meritocracia dentro del sistema para hacer prevalecer la oportunidad, el azar..., la injusticia. De ahí la preocupación de Marx por la misería que podía ver resultado de la modernidad: las empresas estaban produciendo en masa con una realidad industrial que exigía una filosofía propia de la creación, de la creación de los propios estatutos de empresa.

Si el pueblo permite que sean las empresas las que redacten sus estatutos entonces relegarán toda la filosofía oscura a los intereses de unos pocos. Y ahí no ganamos todos, solo lo harán unos pocos - por un tiempo - mientras poco a poco se va sucumbiendo el pueblo hacia la miseria.

No negaré que Marx, en parte, tenía razón: la filosofía oscura no es muy persistente. Existe a muy largo plazo solamente, pero no es como la filosofía de las luces, cuya persistencia arrasa en el confín de los tiempos. Por eso, tarde o temprano o todos comunistas o todos muertos. Al final, después de siglos y siglos es posible que cualquier filosofía oscura acabe pereciendo, o que haya alcanzado su objetivo y haya provocado la autoextinción del ser humano, por voluntad propia.

Por eso yo me lo pregunto, ¿qué pasa con todas esas filosofías volátiles, futiles, que persisten en cuanto a que son olvidables y, al mismo tiempo, han formado parte de la historia como un hito imperturbable? Es como la revolución francesa, la que propició un cambio de enfoque en el ser humano. Hay una filosofía oscura detrás del tenebrismo, de la idea de que hay que excitar a la gente para que se mantengan vigilantes de lo que sucede; igual que hay filosofía oscura en el periodismo cuando deciden hacia dónde dirigir la ventana de Overton.

La psicología y la sociología han desarrollado más a fondo la filosofía oscura mediante el tratamiento de los conceptos más emic: igual que la antropología fue refundada como sociología para darle un tratamiento en el estudio de las revoluciones, también la sociología necesitaba ser aún más refundada en la psicología para darle tratamiento a los temas más cotidianos y oscuros del individuo - por muy futiles que sean. El estudio del comportamiento del ser humano, de sus sociedades, tienen en su origen filosófico - no científico - un carácter oscuro. Y no pueden salir de ahí, porque esa es su verdadera naturaleza.

Es ahí donde nacerá el agarre, creo que los presentadores de televisión lo llaman el gancho (hook), que es cuando se presenta un cebo, un posible tema a tratar, para que la gente no cambie de cadena, se coman todos los anuncios, y sean fieles a su canal. El agarre es propio de quienes mantienen la filosofía conservadora por muy progresistas que sean: se agarran a algo temporal, futil, con la esperanza de que sirva de puente para que las masas vayan cambiando su visión.

Yo mismo, hace dos décadas, defendía que el feminismo podía ser un buen puente para comprender la violencia. Para ello podía echársele la culpa a los varones machistas de la violencia machista. Sin embargo, como ya comenté en otras entradas, sujetos con intereses espúreos y vanales aprovecharon para mantener un lenguaje lleno de odio para sacar beneficios macabros. El plan, para una buena filosofía oscura, pasaría con hacer que la sociedad evolucionara con un cambio de discurso - aprovechando el boom de la globalización de la información y el acceso a las noticias. Pero claro, ¿y si los políticos quieren sacarle provecho a todas esas muertes y montarse un chiringuito nigromante?

La filosofía oscura atrae a los más oscuros intereses. Por eso, en esta ecuación el poder ejecutivo debería de ser el poder más sometido de todos: sometido a la máxima trasparencia no podría moverse más allá de los intereses definidos por el pueblo - sometido por limitaciones temporales y de ámbito de aplicación puramente explícitos, ni siquiera mantendría la estructura de poder dentro de la orgánica, porque los intereses oscuros no tienen persistencia - tampoco lo tienen sus actos.

El agarre es una herramienta para recoger a las personas en masa e ironizar con ellas sus propias decisiones. Se les empuja a una dirección imposible según sus propios deseos para que pueda ponerse de moda una afirmación que sea más persistente. La idea que tenía era: entendiendo la violencia machista se entenderá la violencia en el seno de la familia y, de ahí, la violencia en general. De lo específico se entenderá lo general. Es un buen plan, de hecho, si los jueces no fueran tan tremendamente incompetentes y criminales podrían haber aprovechado la formación sobre violencia de género para entender cómo se comporta la gente violenta - sin importar el genero. Muchas conversaciones que tuve a lo largo de mi vida con juristas respetados no habrían provocado en mi la sensación de estar hablando con completos imbéciles si éstos hubieran tenido una formación básica en violencia.

¿Puede una víctima de violencia actuar como si no pasara nada con su agresor habitual? Perfectamente.

¿Puede una víctima de violencia tener una vida apacible y divertirse con su agresor habitual? Perfectamente.

¿Puede...?

La cosa es: ¿puede un juez que no ha vivido en un entorno familiar normal al ser huérfano o hijo único encargarse de resolver los problemas familiares? Pues, visto lo visto, yo diría que no. Quizá en un futuro, pero por el momento no parece lo más sensato.

¿Cómo revolucionar el mundo de los juristas y la Justicia y el enorme daño que provocan con sus injerencias? ¿Cómo revolucionar el mundo académico y la manera que tienen de ser protegidos por los intereses de juristas y políticos? ¿Cómo conseguir que un juez interprete la ley sin incorporarle decisiones ajenas a la ley o a su cargo, sin proteccionismos de ninguna clase de tipo más allá de lo establecido por las leyes de protección de datos y al honor? Un juez es capaz de arrebatarle a una víctima el derecho a saber que ha condenado a su verdugo, para que tenga la sensación de injusticia hasta el último día de su vida clavado. Tiene derecho a no aplicar la condena, a permitir que se acumulen las denuncias, a no detener a una persona peligrosa... El juez tiene un poder DESCOMUNAL hoy día, y es fuente de demasiados problemas cotidianos que persistirán hasta la muerte de sus víctimas.

Contra eso, y ante la prohibición de trasparencia o de denuncias, ¿qué hacer? ¿Qué hacer ante tanta impunidad? Hay que conseguir un agarre para que la sociedad evolucione contigo y descubra las cosas que esos intrusistas no quieren escuchar. No preguntarán ni a sociólogos ni a psicólogos, adoptarán decisiones oscuras como si tuvieran derecho: un juez no tiene legitimidad de aplicar una filosofía oscura debido, precisamente, a que esas decisiones no son persistentes y su cargo es público. La filosofía oscura es propio del poder ejecutivo, siempre que esté habilitado dentro de su urgencia: un bombero no tiene que dar demasiadas explicaciones de porqué usó el hacha, tuvo que hacerlo dentro de sus competencias como autoridad para tomar esa clase de decisiones.

Pero el hacha del bombero no es un agarre: es una consecuencia por necesitar un poder ejecutivo, por tener una estructura inapropiada para que se resuelvan los problemas. Tirar del hacha, como cuando el policía saca el arma, es una necesidad dentro de todos los mundos posibles: no se puede considerar éticamente como un acto "egoísta", aunque se le llame egoísmo puro. Es una filosofía oscura e inmediata; y no podemos permitir que esa clase de filosofías entren en las decisiones del estado. Un estado que no es trasparente solo puede elucubrar, y lo hará para que el pueblo siempre se vea sometido.

Incorporarle al estado el poder para actuar con violencia representa un fracaso de concepto, porque convierte al gobierno de tal estado en la capacidad para apadrinar al pueblo. Nada de democracia en ese concepto. Otro gallo cantaría si el estado fuera la extensión de los entes jurídicos de un país: sus empresas y asociaciones. El poder ejecutivo sería reclamado por el estado y autorizado para actuar en su nombre; aunque la autorización no provenga del estado mismo, sino de criterios meritocráticos de lo que les autorice: el bombero debe ser buen bombero, el militar buen militar, el enfermero de urgencias buen enfermero, etc..., esa evaluación no la puede hacer un político. Porque si ahí metieran la zarpa, de un hachazo podría acabar más de uno muy mal.


sábado, 16 de julio de 2022

El creador del meme

Andaba por la calle, yéndome de casa, cuando observé a un grupo de gente más joven que yo; de la generación Z quizás. Una chica tenía una bolsita de ketchup, se ve que era divertido tomarse el ketchup en la calle. Se me ocurrió una cosa: le pedí el ketchup siendo un desconocido para todos ellos, ella me lo dio, lo abrí y lo tiré sobre el agugero de un bloque de hormigón donde estaba erguido un pequeño poste de una valla. Entonces ella gritó: "¡qué haces con mi ketchup!" Y yo le dije: "míralo desde aquí". Y me marché.

Mientras me marchaba, sin girarme, empecé a escuchar risas, típicos "¡ahh, claro!", "¡pero tú míralo desde aquí!". Y es que un error de la sociedad actual es que la gente no suele ver las cosas desde el punto de vista del hormigón armado. Ese bloque de hormigón tenía forma de dos ojos y una boca, y le habían clavado el poste en uno de los ojos - ¿vandalismo u obra de arte?

Un tiempo después empecé a ver esa misma imagen por Internet, se había viralizado - junto con mi historia, en parte. Como todo buen meme, como todo buen mito, no tenía autor - o se había olvidado. No se sabía dónde fue, cómo fue..., a penas había sobrevivido el origen. No es el primer meme que creé - quizá haya sido el último.

Recuerdo otro meme que creé, éste fue en Youtube. Antes de que me diera cuenta todo el mundo se había puesto a decir mi misma expresión... "¿Y para qué quieres saberlo? Saludos". No recuerdo muy bien - pero en aquella época todo el mundo creía que el youtuber realmente quería saber lo que preguntaba.

Puede ser realmente complicado saber qué se entiende realmente por un meme cuando todos sabemos que esas expresiones y comportamientos muy probablemente hayan sido imaginados por otros, aunque no tuviéramos conocimiento de ellos. Por eso voy a ignorar el tema de la "genuína" autoría en sí, y me voy a centrar en la creatividad: el hecho de que una persona cree el meme, independientemente de que esa construcción se haya hecho simultáneamente en otro lugar o tiempo alejado de su conocimiento.

En una sociedad llena de discriminaciones los mecenas se fijan solo en unos pocos: repiten los mismos perfiles que hasta ahora les habían funcionado, que no son más que los perfiles de siempre. Hablo de blaquitos bien peinados y con corbata, flaquitos y bien afeitados. Bien podríamos llamarlos "los hombres de negro", aunque no olvidemos que el mito de los hombres de negro se divide en tres grandes secciones: un grupo de espionaje estatal quizá paramilitar (financiado por el estado para hacer otra cosa, o no), un disfraz llevado a cabo por el bloque que lleva a cabo abducciones y que no es ni de la OTAN ni del COMECON (esta versión es la que da más miedo porque podrían ser entre leyendas o extraterrestres, o vete tú a saber de dónde nace todo esto) o, por último, los mismos hombres de negro creados por Lovecraft dentro del imaginario colectivo de los mitos de Cthulu y ese tipo de satanismo literario. 

El que llamaré "hombre de negro" será ese señor acorbatado que está en el imaginario del mecenas actual como un representante perfecto de a quién hay que financiar, a quién hay que darle el dinero, para llevar a cabo grandes proyectos. Es decir, existe la creencia de que si el sujeto no tiene una forma adecuada como para financiarle entonces no se le puede ofrecer grandes cantidades de dinero. Nótese que lo normal es triunfar teniendo una forma específica, vendiendo una imagen de sí mismo que los bancos considerarán válida. Hablamos de fascismo encubierto: la primera vez que me dijeron esa construcción (fascismo encubierto) no la tenía así etiquetada - y me gustó, me abrió muchas puertas al entendimiento. Necesitaba deconstruir mi idea del fascismo: no podía ser un hecho histórico, con esvásticas y cosas así, había que usar ese término para los asuntos más importantes. Aunque quien me lo comentó lo hizo para la versión de los hombres de negro de la institución de EEUU que, en definitiva, no sabría distinguirla de los típicos trajeados que les encantan moverse por los países de la OTAN como si fueran los amos, cuando solo son unos putos extranjeros - todo lo más, unos invitados.

La cosa es que a lo largo de la historia sabemos que la creatividad podría venir del hombre o de la mujer, del joven o del viejo, del blanco o del negro..., pero la credibilidad de dicha creatividad tenía una imagen que solía vender siempre en un esquema que solía ser el mismo ¿Acaso es cierto que para ser creativo y ser el autor de un mito hace falta ser blaquito, bien afeitado y con corbata? Mientras nuestra sociedad siga teniendo esos valores contaminando la historia será difícil descubrir cuál es el perfil del creador de memes.

En cualquier caso, hay mucha imaginación por el mundo, y muchos memes. De vez en cuando las redes sociales gustan de penalizar los memes: en Twitter observé cómo se había provocado un Trending Topic que, supuestamente, pretendía acosarme - acto seguido cogí una tabla de surf y empecé a moverme entre todos esos insultos, griteríos..., creo que lo comenté aquí. Lo curioso del tema es que algún administrador de Twitter consideró que yo era responsable de acoso, cuando yo era el que había estado recibiendo cientos de mensajes de odio y, por el contrario, solo había respondido con sutilidades - de forma asertiva o, incluso, aplaudiendo la creatividad de algunos comentarios que sí me habían hecho reir... Es decir, desde las redes sociales tienen listas negras, o criterios arbitrarios, que impiden nuestro estudio del meme.

En estos precisos instantes poseo como cuatro líneas de investigación por desarrollar, más unos pequeños ataques que entremezclan la ansiedad por no saber por dónde empezar y de depresión porque haga lo que haga no va a cambiar nada. Lo que realmente supondría la diferencia: poder tener un trabajo, estabilidad económica..., algo. Cuando estoy ante el ordenador ansiedad, cuando llego a casa depresión. Además de la sensación de que nada tiene solución: estamos abocados a la imbecibilidad generalizada - lo sé porque he tenido la oportunidad de discutir con los responsables de RRHH de las empresas: postmodernismo.

Y para postmodernismo lo que está pasando con China: como ya sabíamos absolutamente todos los que no éramos necios China acabaría por cortar el pastel oficialmente, ya no solo oficiosamente. El postmodernismo ha convertido a todos los países en una copia de China, justo lo que no nos gustaba de China: el control estatal a las empresas y su desentendimiento de los delincuentes. Prefieren perseguir al disidente, controlar las redes sociales, dónde va la gente sistemáticamente más que intentar usar esa información en juicios de manera pasiva.

Hace un par de días tuve la oportunidad de asistir a una conferencia sobre un experto en derecho sobre protección de datos - en cuanto le puse una pregunta en el chat sobre cómo puede uno a negarse a que los datos de usuario sean recogidos en maquinarias tan discriminatorias y aleatorias como las de filosofía conexionista (las de inteligencia artificial), este hombre dijo que era imposible negarse y que un ciudadano debía acoplarse a la nueva realidad de las ciudades inteligentes. Obviamente estaba tratando con un completo tarugo (y que además demostraba no saber la diferencia entre la filosofía conexionista de la conectivista - así que de experto tenía muy poco, mucho de leyes pero para bien poco).

Los filósofos postmodernistas han descubierto la existencia del pensamiento colmena, producido principalmente por las redes sociales. Ahora con la llegada de la pandemia y de la influencia china en la economía poco a poco la transición se va a ver florecer de una manera más determinante: todos debemos pensar como uno, o seremos detenidos o reprendidos de alguna manera - como me hicieron a mí en Twitter. Es decir, ¿quién no ha tenido un problema con la administración poco ética de una red social? Pues bien, la idea que tiene Europa es crear una red social de ciudadanos, lo cual no es para que podamos participar en política - por supuesto, sino para poder controlar mejor la disidencia. Es para proteger mejor el monopolio del negocio de las ideas y los principios.

Pero esta reflexión no la dio el experto en la ley orgánica de protección de datos, o de ética en la tecnología. Ya digo: un completo tarugo.

Así que vuelvo al punto de comienzo: ¿cómo vamos a saber cómo se potencia al creador de memes si estamos abocados a una sociedad de idiotas? Con un poco de suerte aparecen pequeños espacios para que se expandan pequeños memes que haga a la gente pensar. Pero esos esquemas como realmente funcionan bien es cuando no tienen un autor adherido: permitiendo que cada cual modifique el original a su gusto, para descubrir que tiene que imitarlo tal cual por su sencillez y eficacia. De hecho, ya lo comenté en mi panfleto - cómo se creaba la palabra, el meme.

Si hay un mensaje que emitir éste puede convertirse en palabra: el hormigón también está vivo, el influencer te hace pensar en cosas que a él no le importa... Cada vez que planteo que las empresas de hormigón han superado la singularidad de la inteligencia humana aún sigo sin poder comunicárselo a la gente - no lo entienden, necesitan ver un robot con forma humana que hable con los humanos. De la misma manera, la única manera de poder transmitir una idea a una persona no será mediante un filósofo, porque éste no será influencer, ni tampoco un periodista - será mediante una persona acostumbrada a manipular a la gente. No hay forma de llegar a la generación Z. Como decía la canción, ¿qué coño está pasando por tu cabeza, pedazo zombie? Una canción muy pegadiza, y lo es, porque simula los orgasmos y los mezcla con una sensación de lloros - por lo que el resultado es la agonía de los existencialistas: la sensación de saber algo que es evidente, de ver cómo el mundo arde y nadie hace nada. Melodía y letra unidas en un mensaje claro.








martes, 12 de julio de 2022

El sadismo y las cuatro patologías

En mi visión simplificada de lo patológico distingo las cuatro secciones de una historia: precuela, ascendente, descendente y secuela. Estas secciones corresponden con cuatro formas de persistencia en las propias emociones: perversión, ansiedad, depresión y fobia. Perversión y ansiedad son formas de activación, donde la perversión supone una activación focalizada. De la misma manera la depresión y la fobia supuestamente reprime, siendo la fobia una depresión localizada en un aspecto concreto, porque no se puede tener miedo de todo.

Aún así esas formas son confundibles, por fuera no es fácil distinguir a una persona que tiene ansiedad de alguien que tiene una fobia. Y puede que la propia persona deba practicar un poco el compartir sus escarabajos de Wittgenstein antes de asegurar nada. En todo arquetipo se viven estas cuatro fases, y es que para crear una historia antes hay que pervertir la realidad, luego hay que vivir la ansiedad del héroe que recorre un mundo desprotegido de alguna ley trasgredida, tras volver victorioso a casa hay como un enorme bajón y, finalmente, tenemos la huella que nos dejó el pasado - con un cierto carácter oscuro convertido en experiencia sobre lo que no hay que hacer.

De todas las perversiones que hay la más común y menos perseguida es la del sadismo. A mi juicio es el verdadero problema, por encima de creerse superior a los demás, ser un insensible, tener miradas sucias o cosas así. El sadismo es un tema que para mí es central: hablamos de gente que adquiere satisfacción real tras percibir el sufrimiento sobre terceros. El sadismo, sin ir más lejos, es imprescindible en los mamíferos para que aprendan el primer prototipo de justicia, el que busca la reparación a través de la venganza o el castigo ¿Qué legitimidad tiene ningún ser humano de castigar a otro? Es una idea que mezcla supremacismo y sadismo.

La cosa es que si se pudiera llamar a la gente sádica, como un insulto, si esta idea calara para que sintieran vergüenza de sí mismos por ser como son, entonces la mayoría de los problemas se resolverían. Incluso desaparecerían muchas guerras, la propaganda manipulativa de masas y los fanatismos serían menos efectivos. Si el sadismo fuera acusado como algo malvado, y no como una forma de vivir, entonces podría observarse grandes cambios.

Para empezar muchos tendrían que justificar en qué consiste el carácter punitivo de la condena: ¿se debe incorporar alguna clase de humillación sobre el preso? ¿Por qué? De la misma manera, ¿a santo de qué un juez le dice a la víctima que tiene el deber de perdonar a quien mató a su familiar? ¿No ese otro acto sádico? ¿Dónde poner el límite? 

Si es cierto que todas las personas tenemos en nuestra sangre la competición, la simulación de las guerras en juegos inocentes, el deporte..., ¿no sería aceptable moverse bajo el sadismo bajo contrato? Algo así como que el sadismo podría ser aceptable dentro de los límites de no afectar a terceros, por ejemplo.

En cualquier caso es un pastel en el que no interesa meterse: la pasión de la gente se enciende cuanto más sádico es el líder, que se enfurece sin motivo - con un carácter sádico, contra su rival. Los discursos bien difíciles pueden volverse si los líderes tuvieran que pedir perdón por dirigirse a sus rivales de una manera sádica, distinto de catalogarles con dureza con acusaciones justificables de idiotez, torpeza intelectual, actuar como imbéciles, etc..., lo sádico sería reirse de su aspecto, de lapsus lingüe, de que estén siendo amenazados de muerte... Esto último fue la razón por la que me echaron de Twitter: consideraron que el que yo llamara a Monasterio ZORRA por tener ese comportamiento tan sádico contra un compañero de Parlamento (Pablo M. Iglesias) al recibir una amenaza de muerte a su casa suponía una amenaza por mi parte, y no por parte de ella. Un placer no volver a pasarme por Twitter, ellos me borraron el Twitt, pero yo no - razón por la cual estoy vetado de por vida.

Sadismo era cuando la profesora me reprendía, o incluso castigaba, cuando me obligaba a seguir la lectura de mis compañeros, y a fingir que lo hacía, sabiendo que estos leían de-es-ta-ma-ne-ra-to-do-el-ti-tiem-po. Es cuestión de imaginarse estar durante un texto completo, con todas las frases y sus párrafos, obligado a tener que escuchar e-se-rit-mo-in-ce-san-te-y-su-per-a-bu-rri-do-y-cons-tan-te... El objetivo era que odiáramos la lectura..., no esa sería la consecuencia: el objetivo era satisfacer los deseos sexuales de esa señora. Con todas las letras.

Por eso la inspección haría bien no en expedientar a los profesores de primaria que sean sádicos, sino en expulsarlos: hay cientos de solicitantes de empleo, es una barbaridad. Y lo increible es que, como todas las personas tenemos el instinto pervertido en nuestra conducta, entonces se tengan que sentir identificados. Al fin y al cabo, ¿no se basa el cristianismo y toda nuestra cultura greco-romana en el sadismo más puro? Los dioses eran sádicos, los romanos eran sádicos, los propios cristianos basan su culto a su dios sádico en lo sádicos que fueron los judíos y lo recuerdan todos los domingos con sadismo, además la Edad Media fue inquisitorialmente muy sádica... Nuestra historia es la historia del sadismo, que es la historia de nuestra mayor vergüenza, porque todo lo vivido - junto con las guerras - eran experiencias innecesarias. Era la derrota del individuo, de su búsqueda por la paz social.

Todo comienzo de una buena historia empieza con un punto sádico y, poco a poco, se está como esperando que el villano sufra todas las consecuencias de una manera igualmente sádica. Es como la ley del karma, pero aplicado no sobre los hechos, sino sobre la satisfacción que genera el intercambio de sentimientos. Y ese karma vengativo es una de las formas de sadismo, es un protomecanismo del que se valen las especies para entender cómo funciona la civilización. Algo que hay que desintoxicar.


lunes, 11 de julio de 2022

Confianza

El tema de la confianza puede hacerse bastante crucial: ¿meterías a una persona muy oscura en tu empresa? 

Hace más de una década una niña venezolana vino a casa de mis padres y, como era pequeña, me quedé con ella para cuidarla - o solo estar con ella. No recuerdo si le hice la cena, pero lo que sí recuerdo es que me preguntó por fruta, así que le agarré algo que se parecía a un mango - no sé si era un mango, y se lo pasé. "¿Pero cómo voy a comerme esto?", y entonces le pasé un cuchillo.

Según parece se medioasustó, y me insistió en que no sabía cómo usarlo - así que le enseñé a pelar el mango, suponiendo que jamás habría usado un cuchillo. Huelga mencionar que estuve haciéndole chistes de humor negro del tipo: "En España no tenemos dedos de niñas venezolanas, así que procura ir despacio". O cosas por el estilo.

Al llegar una de mis hermanas a la cocina, donde estábamos, se puso a conferir gritos de espanto. Efectivamente la niña no se había cortado ni una vez, y un tiempo después hablando con sus padres me constataron que la niña pelaba mejor las naranjas que ellos mismos; el espanto era que no se podía asociar una niña con un cuchillo - simplemente.

Tuve la oportunidad de hablar con una antigua amiga mía, que es una de las profesoras más respetadas en el colegio de mi barrio, sobre cómo incorporar los cuchillos a primaria: rúbricas, herramientas... Entonces ya le comentaba lo hipócrita que sonaba el ver cómo en los scouts los niños podían tener cuchillos sin afilar muy peligrosos, solo porque eran pequeñitos - cuando un cuchillo de sierra bien grande era mucho más pedagógico. Sin ir más lejos, la sierra no genera esa sensación de placer en la carne porque la desgarra - así que el método de usar la sierra del cuchillo también servía para aumentar la seguridad del corte.

En cualquier caso, había sido la moralidad del momento la que había establecido que los niños no podían manejarse con cuchillos - los mismos niños que podían hasta hackear un cajero automático (no porque esos niños tuvieran talento, sino porque su curiosidad superaba el mínimo talento necesario que no cumplían los obreros que instalaron el cajero). Y es que no nos podemos fíar de lo que estamos acostumbrados a aceptar - no sabemos hasta qué punto lo convencional es incluso hasta más inseguro.

El miedo que le puede dar a una persona el ver a un niño con un cuchillo proviene de la cultura del terror que no ha sido correctamente interpretada y que se acaba proyectando en el día a día por parte de personas que deberían de normalizar sus costumbres - quizá hablando con un psicólogo. La confianza es un tema importante, porque es el primer paso para una correcta interpretación: ¿estamos dispuestos a abrirle las puertas a un sujeto que podría explotar? ¿Explotaría contra él mismo o contra nosotros?

Yo me respondo: si no quieren trabajar conmigo por esas razones entonces tampoco quiero hacerlo yo con ellos, porque no quiero trabajar en entornos desnormalizados y llenos de proyecciones discriminatorias.

Es un hecho que puedo trabajar en cualquier clase de entorno hostil: he visto oficinas de muchos tipos, e intentos de puñaladas por la espalda, he tenido que aguantar riñas familiares debido a neurosis y proyecciones con miradas terriblemente sucias..., es tan facil como ser asertivos, poner las cartas en la mesa, decir abiertamente quién conspira o quién parece que está haciendo cosas raras - y entonces toda la trama peliculera desaparece. 

Lo que no puede hacer una máquina, porque la tenemos encerrada en un armario, que es dirigirse al responsable oportuno y decirle que hay un problema - ser capaz de exponer el asunto con claridad y dejar con el culo al aire quien se ande con juegos raros. Solo hay una manera de acabar con trepas y paracaidistas, con asertividad y un código deóntico bien claro. Y, claro, para clara la trasparencia de este blog: no hay código deóntico más claro que el mío - que lo publico casi a diario. O que incluso tengo un canal de Youtube donde me meto contra todos los colectivos aprovechando que tengo una máscara y me pongo a dar lecciones a todo el mundo. Nada más trasparente y claro. Según mis cánones debería de ser considerado la persona de máxima confianza posible: no me fiaría demasiado de quien oculta intereses individuales, quien defiende intereses de un colectivo ocultando sus fallos, quien no sabe lo que es el secreto profesional, quien enmarrana las denuncias sobre los derechos fundamentales, etc... Gente que no sabemos si será capaz de evolucionar, admitir errores, saber cómo hacer evolucionar, saber cómo hacer que admitan errores...

La confianza, por tanto, es la cualidad del sujeto que sea capaz de ofrecer herramientas que ayuden a evitar que ante situaciones imprevistas el daño sea catastrófico. Y eso es difícil: ¿cuándo nos conviene poner a un tipo duro en el equipo? Uno de esos tipos que te tratan como si tú también fueras duro, que incluso tiene técnicas que le hacen más duro y que puede compartir, y que sabe que la dureza no tiene nada que ver con la resiliencia - porque lo que no debemos hacer es jugar con los sentimientos, o juzgar a la gente por tener una visión diferente de la tuya.

Confianza también es que no se emitan juicios cuando no se tiene información suficiente, evitar los prejuicios. Y ese tema es algo que nunca desaparecerá, aunque nuestra obligación es mantener una lucha continua contra el caos que generan los más adinerados al beneficiarse de que las clases inferiores se atengan a sus prejuicios.


Tierra: Día 19/07/24 punto de inflexión

Ayer se produjo el punto de inflexión a escala mundial. Dependiendo de lo que hagan y no hagan los gobiernos tras lo sucedido ayer las dos c...

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